Los asistentes de la CONMEBOL se pusieron a trabajar a contrarreloj para que La Verde y La Roja puedan jugar el partido clave por las eliminatorias sudamericanas. Un diluvio torrencial cayó sobre La Paz en las últimas horas y el trabajo del personal es impresionante para permitir que el Hernando Siles parezca al menos a una cancha de fútbol para semejante pleito trascendental.
Tanto Bolivia como Chile jugarán una de sus últimas cartas rumbo a la próxima Copa del Mundo. Más allá de eso, y sumado a la altura que siempre ha sido un factor condicionante, el clima también quiso robarle algo de protagonismo a este encuentro que atrapará a todo América del Sur ya que de lo que hagan sendos elencos dependerá mucho del futuro del resto de los países para viajar a Qatar 2022.
Brasil y Argentina ya están clasificadas a la siguiente edición de la Copa del Mundo. Es casi un hecho el pasaje de Ecuador a la cita máxima. Sin embargo con una plaza y media destinada a la suerte, La Verde y La Roja disputarán entre sí más que 90 minutos de fútbol. El futuro del año estará puesto en un campo de juego plagado de charcos y con abundante agua que hasta hace instantes estaban sacando con baldes.
A priori, y con alineaciones confirmadas por ambos bandos, Bolivia y Chile deberán saltar al campo de juego en el Hernando Siles. De ahí en adelante se verá si pueden jugar al fútbol, si la caprichosa rueda, y si las condiciones están dadas para ver una justa deportiva o algo más parecido al waterpolo. Las eliminatorias, en su máximo esplendor, brindarán un nuevo show en la CONMEBOL.