El reconocido periodista del mundo de la naranja, Alejandro Perez habló en exclusiva sobre sus experiencias y su carrera en el básquet nacional e internacional.
En Vermouth Deportivo, seguimos festejando el “Día del Periodista” y de la mejor manera, haciendo lo que nos gusta: Hablar de básquet con nuestros colegas y en esta oportunidad, charlamos con nada más y nada menos que con el periodista e historiador Alejandro Perez.
Vermouth Deportivo- ¿Cómo fueron tus inicios con la profesión y con el básquet?
Alejandro Perez: –Mi relación con el básquet es porque, como millones de chicos, empecé a jugar desde mini-básquet hasta primera división. Al mismo tiempo, mi papá, empezó a ser dirigente de básquet a partir de que yo me metí en esa actividad. Entonces, porque yo jugaba o por acompañar a mi viejo y por estar rodeado de jugadores y eso, cada vez me iba metiendo más en el ambiente del deporte. Viviendo algunas experiencias, que yo consideraba importantes, ahí me fui relacionando con la actividad. Paralelamente, empecé a estudiar periodismo cuando salí del secundario, me tocó hacer el servicio militar. Cuando terminé de estudiar y empecé a querer trabajar de periodista, yo todavía seguía jugando. Ya jugaba en primera división en el ámbito de Capital Federal, y en un minuto sentí que no me sentía a gusto haciendo las dos cosas, así que tomé la decisión de no jugar más. A pesar de todo el cariño que yo le tenía a este deporte para jugarlo y todo lo que me motivaba jugarlo, en un momento sentí que entre las dos cosas quería el periodismo. Evidentemente, al principio no hice una buena elección porque dejé de jugar al básquet y no tenía trabajo de periodista, así que me quedé un año y pico ahí sin ninguna de las dos cosas. Pero ya tenía decidido que quería dedicarle tiempo al periodismo en deportes. Entonces ahí, por el año 88, empecé a trabajar en Radio Belgrano. Juan José Pano, quien había sido profesor mío en la escuela de periodismo, me empezó a llevar ahí a colaborar en Radio Belgrano que hacíamos una tira semanal, que era al mediodía y a la tarde. Y después, el domingo yo hacía una transmisión, le hacía vestuarios a la campaña de Independiente en el fútbol. Durante la semana, el que manejaba la tira era Julio César Calvo, quien había sido mentalista de José María Muñóz, era un buen periodista y yo le pedía si durante la tira me dejaba tirar algunas informaciones de básquet, y él me dejaba con la condición de que sea cortita. Le estaré siempre agradecido. Yo iba a los partidos de la Liga, grababa alguna entrevista y le pedía si podía pasarla, Calvo me decía “Si pibe, pero que sea cortita”. Mientras sea cortita y no le saque mucho tiempo al fútbol, para mí eso era buenísimo, yo siempre le estoy agradecido. Y en el año 89 se empezó a publicar una revista semanal, de distribución nacional, que se llamó “Solo básquet” y fui parte de esa revista desde el comienzo y ahí ya me volqué al periodismo exclusivo del básquetbol hasta hoy.
V.D.: -¿Tenías a algún referente?
A.P.: -Si, a Osvaldo Orcasitas, quien tenía un cargo importante en la revista “El Gráfico” y era el que se encargaba del básquetbol, y para nosotros era un referente por la forma de periodismo que hacía. Y que, además, ya en esos primeros años tuve la suerte de que él era amigo de una persona allegada mía, que cuando se enteró que yo había empezado a estudiar periodismo, me lo presentó a Osvaldo. A partir de conocerlo, lo fue mucho más, porque fue un gran periodista y una gran persona con la que tuve la suerte de tener una amistad. Después me pasó de tener referentes de tipos que son de mi misma generación, y que hoy son mis amigos, como Marcelo Nogueira y Marcelo Guerrero. Yo los tenía como referentes porque hacían un periodismo que a mí me gustaba y que traté de imitar dentro de mis limitaciones. Ahora, 30 y pico de años después de eso, seguimos en otros proyectos en conjunto y hacemos un periodismo medianamente similar. Eso también es algo extraño y muy bueno, porque me da mucho gusto trabajar con gente que uno, además, respeta y admira. Entonces, cuando uno puede compartir con gente a la que estima, valora y respeta, es buenísimo.
V.D.: -Cuando iniciaste la carrera, ¿a qué jugador y/o entrenador soñaste con entrevistar?
A.P.: -Del ámbito internacional, a partir de que lo conocí, me fascinó Drazen Petrovic, que era un jugador del ámbito FIBA, del ámbito internacional, que más me gustaba y cuando fue el mundial en Argentina en el año 90, me tocó ir a cubrir la sede de Santa Fe para la revista. Yo sabía que Yugoslavia, todavía unificada, jugaba ahí me dije “Bueno, tengo que entrevistar a este tipo sea como sea” y un día le monté una guardia ahí en el hotel. Además, yo sabía que podía acceder a él porque había jugado en España, hablaba perfecto el español. El tipo, contra mi sorpresa que yo me imaginé que no me iba a tratar bien o no me iba a atender, me atendió de primera. Después, no solo que le hice una, sino que esa entrevista la hice en 3 partes. O sea, que durante el torneo, tuve tres oportunidades distintas de hablar con él y siempre me atendió bien. Es una nota que está publicada, en estos días vi una foto que yo tengo con él, que se había publicado en la revista, y me acordé de eso.
Después, me pasó algo cuando empecé a trabajar en periodismo. Las grandes figuras del básquetbol argentino de ese momento eran tipos de mi edad y yo había jugado contra ellos en muchas oportunidades. Entonces, Campana, que era la máxima figura del básquetbol argentino en ese momento, a mí me atendía de una manera especial. Yo no me tenía que presentar con él porque ya me conocía, entonces no había ese hielo que había que romper, me resultaba mucho más accesible. Entrevistar tipos como él, como Milanesio, como Cortijo, con el que después de muchos años me quedó una muy buena relación, con toda esa generación. Hoy levanto un teléfono, los llamo y me atienden con mucha amabilidad porque se ha generado cierta relación a través de tantos años.
VD- Más allá de entrevistar, vos escribiste libros. ¿Cómo surgió? ¿Siempre te interesó?
A.P.: -Yo escribí tres libros de básquet hasta ahora. Uno que tiene que ver con la historia de los Campeonatos Sudamericanos de Básquet, que la verdad, lo escribí no por mi intención como escritor, sino porque en el año 82 empecé a construir mi archivo de la Selección Argentina. Entonces, a medida que iba recogiendo material, tuve la alocada idea de que cuando conseguía datos estadísticos, fundamentalmente, de Argentina ya que estaba, agarraba los de todo el torneo. Entonces, yo tenía todas las planillas de todos los partidos juntas. Con el correr de los años, fui avanzando, completé después de, exactamente, 18 años de construir la historia de la Selección Argentina de Básquetbol desde 1930 a 2010, en el que hice toda esa búsqueda, me demoré 18 años. Mientras estaba en eso, viene la gente de FIBA Américas a proponerme escribir ese libro, porque me dijeron: “Sabemos que vos tenés un archivo muy grande, evidentemente el que puede construir un torneo que tenía 80 años casi”.
Entonces me puse, ahí surgió la información de ese primer libro que se llama “Básquetbol del Cono Sur”, que es la historia del campeonato sudamericano de básquetbol. Cada tanto, cuando lo miro, es un libro que a mí -periodísticamente- me sirve de consulta permanente. Porque para algún resultado, alguna actuación, algún jugador para conocerle la historia a nivel sudamericano, ese es un libro de consulta. Cada vez que lo veo digo “Pucha, que buen trabajo hice acá” en cuanto a la recopilación de datos, de haber juntado cosas que no tenía nadie.La verdad que hice un gran trabajo de investigación, de búsqueda que me llevó un par de años pero lo terminé y quedé muy conforme con el producto final. Después, la gente de “Ediciones al arco”, al año siguiente de este libro que fue en el 2010, me ofreció escribir un libro sobre la historia de la Selección Argentina, sobre todo unir los campeones del mundo de 1950 y la Generación Dorada. Justo yo, en ese tiempo, andaba con unos problemas personales, recurrí a otro colega, a Germán Beder, para hacerlo entre los dos y escribimos este libro. También, nos dejó muy contentos porque nos pareció que resumimos bien, que contamos bien lo que queríamos contar, que era la historia de una Selección Argentina, que cuando dentro y fuera del equipo se hicieron las cosas bien, hubo buenos resultados. Cuando se hicieron mal, que lamentablemente fue una porción de tiempo muy grande, las cosas salieron mal. Entonces, lo contamos de una manera en que quedó claro eso, que se entiende dónde se hicieron las cosas mal y por qué hubo malos resultados. Después, hará dos años, publiqué otro libro sobre la historia de un dirigente de básquet argentino, que primero fue árbitro y después dirigente, Alberto García, y también, me quedé tranquilo porque el propio protagonista me reconoció que él había quedado contento con cómo se había contado su historia, en cuanto a los detalles o los puntos salientes de su vida personal y como hombre del básquetbol.
V.D.: -Antes, la revista »Solo Basquet» salía en papel y este año volvió aggiornada a los tiempos actuales… ¿Qué sensaciones genera?
A.P.: -Los cuatro que estamos en el proyecto, más algunos más que están como colaboradores, nos juntamos y recordamos aquellas épocas de qué manera trabajamos durante finales de los 80 hasta el año 97, como hacíamos periodismo sin internet, con un solo teléfono, comprando diarios y revistas, cortando las fotos porque no había otra forma, era bastante artesanal. Pero, para mí al menos, fue una hermosa escuela de periodismo. Y ahora, que reflotamos ese proyecto ‘aggiornado’ a los tiempos que corren de manera digital como hoy debe ser, me da mucho placer. Primero por el grupo de gente que lo hacemos, que son colegas y son amigos, que tenemos la misma idea de periodismo, entonces el contenido no se discute porque todos tocamos la misma música, hay un entendimiento general. Y después, también lo que me gusta es que no tenemos límites de espacio, que siempre los tipos que estamos en el ambiente del básquetbol, venimos marcados a fuego por “el esto”. Ya que escribimos y decimos lo que queremos, aunque esta versión está teniendo mucho más audiovisual que gráfico, pero que también tiene que ver con los tiempos que corren. Es un proyecto que todavía no dejó dinero para nosotros pero hay algo para los colaboradores, porque queremos que sean ellos los primeros que cobren, pero nos sentimos bien haciéndolo. Nos sentimos muy bien.
V.D.: -Tu esencia de trabajo nunca cambió a pesar del cambio del tiempo. ¿La adaptación a esto fue satisfactoria?
A.P.: -Yo entiendo una forma de hacer periodismo y las cosas que a mí me gustan. A mí no me gusta tanto opinar, sino investigar, analizar, y cuando lo hago, sostenerme en evidencia. A mí, este proyecto me gusta y porque es la única forma que conozco de hacer periodismo. Tratar de que todo lo que yo voy a decir como información o como opinión, me gusta que esté sostenido con datos. En una época de periodismo basura, que se está haciendo en los últimos años en Argentina, repleto de mentiras y dando por ciertas cosas que no lo son, a mi me parece correcto hacer un periodismo de verdad. Todo lo que yo digo, me gusta refrendarlo con una demostración, y en este proyecto hacemos ese tipo de periodismo. Como estoy con tipos que entienden el periodismo igual que yo, no puedo salir de ahí, yo tengo que tocar la misma música que ellos. Me siento con una grata presión. Y después, también creo que, como periodista, hay que estar preparado para cualquier tipo de situación que uno tenga que afrontar en la práctica periodística. Por ejemplo, mañana tengo una transmisión de NBA y yo sé que le tengo que brindar 4, 5 o 6 horas previas a que empiece a hablar, para preparar el partido. Hay que preparar el partido, tener todos los datos que uno pueda tener y crea que va a entrar en esa transmisión, siempre hay que tener de más por las dudas, pero esa es la manera que a mí me gusta trabajar. Yo hago relato de básquetbol pero yo no me siento un relator de básquetbol, en lo más mínimo. No es lo que me interesa hacer. Yo no quiero ser relator, yo quiero ser un periodista de básquetbol que relata partidos y, mientras, el relato es periodístico. No decir “Este se la pasó a este, este a este. Embocó, la robó. Perdió”, yo quiero hacer periodismo dentro del relato y para eso tengo que trabajar mucho en la previa. Sé que es así y no me sale hacerlo de otra manera, tampoco lo sé. Si yo tuviera que relatar mucho, no creo que sea un buen relator porque no tengo nada especial como relator. Lo que yo creo que si me identifica es hacer periodismo desde el relato.
V.D.: -Se nota que te gusta hacer ese tipo de periodismo porque hacen “Básquet Analógico” en UcU Web Radio…
A.P.: -Si, nos gusta hacer ese tipo de programa porque rescatamos del olvido. Yo siempre digo que hay una porción muy grande. Es lógico en la gente joven, pero otro grupo cree que al básquet lo inventó Ginobili o Scola. Y no es así. Hay una historia del básquet argentino con momentos buenos, con momentos malos, anterior a la Generación Dorada y a nosotros nos gusta rescatarla. Entonces, ese programa nos parece que tiene que apuntar a eso.
V.D.:- ¿Cómo ves el nuevo escenario de los periodistas y las nuevas formas de comunicar?
A.P.: –Yo hablo del periodismo de básquetbol que es el que más conozco. La evolución es permanente y creo que los periodistas jóvenes están mucho mejor preparados que nosotros a su edad, porque tienen otras herramientas. Tuvieron otras formas de formarse y tienen mucha más tecnología al alcance que les permite estar mucho mejor informados que lo que estábamos nosotros a esa edad; como no existía internet, era mucho más complicado. Hoy uno tiene mucha más información en la red. Entonces, me parece que hay una buena formación. Después, hay de todo. Hay buenos y malos, pero yo creo que, en líneas generales, el periodismo está mucho más formado, tiene mucho más acceso a la información y maneja una serie de herramientas que nosotros en aquel momento no manejábamos. Entonces, el periodismo de básquetbol, comparado al de fútbol, el nivel general es mejor. El periodista de básquet, en su gran mayoría, entiende del juego, sabe de qué habla. Estamos acostumbrados de que a nosotros no nos sobra el espacio, entonces, el espacio que tenemos tratamos de aprovecharlo para hacer buenas cosas, no porquerías. A nosotros nos ha pasado que como nunca hay espacio para nosotros, siempre estamos preparados para, cuando nos lo dan, poder ocuparlo con algo bueno. A veces nosotros en “Solo Básquet” hacemos unos videos de cambio de opiniones, de debate, a veces tenemos que pelearnos un poco, medio en broma y medio en serio. No nos salen una discución idiota en los espacios. Entonces, tratamos de decir cosas lo más piola posible, dentro de nuestras posibilidades, y en ese aspecto el básquetbol tiene un nivel periodístico aceptable.
V.D.: -¿Creés que dentro del gran abanico de posibilidades que hay hoy en día para llegar al público, La Liga no las aprovecha al máximo?
A.P.: –Cuando la Liga de Básquetbol arrancó, no tenía espacios. Después se lo fue genuinamente ganando porque el torneo creció a todo nivel. Desde lo deportivo, la calidad del producto mejoró, sin ninguna duda, y aumentó la masa de gente y las empresas que empezaron a estar alrededor de la Liga, los gobiernos municipales que la apoyan también aumentó. Entonces, hizo que esto aumentará. Los medios de comunicación, normalmente son el reflejo de lo que pasa en una sociedad y empezaron a reflejar todo ese combo de cosas. Lo deportivo, la gente en los estadios, se reclamaba más información, la presencia de ‘sponsors’. En los últimos tiempos, más allá de que hay mucha más información en redes sociales y, a pesar de todo eso, me parece que no tenes en los medios de comunicación tradicionales un caudal de información requerida a la Liga. Entonces, queda todo supeditado a unos portales que puedan darle un espacio al básquet de manera muy puntual, donde la información del día a día hay en muy pocos lugares. Salvo los portales especializados, después no hay mucho de información. Eso me parece que está atentando contra la Liga, que tampoco colabora. Porque su forma le queda incómoda a la gente ya que le pierde el ritmo, el seguimiento y en los medios de comunicación no podés estar todos los días haciendo anuncios de partido, comentario de partido, repercusiones del partido. Porque ese día a día, para un deporte que tiene un espacio reducido en los medios, se lo va comiendo. Hay un combo de cosas que están atentando a una mayor comunicación de la Liga y estos de los medios es un reflejo muy contundente de esta realidad.
Antes de finalizar la entrevista, le pedimos que nos diera un consejo para los que recién arrancan, y Alejandro nos expresó: “Hay que prepararse lo mejor posible. Estudiando en las escuelas de periodismo que haya, la que uno crea que va a recibir mejor educación. Instruirse uno mismo, mirar partidos, leer. Hoy hay mucha información al alcance de la mano. Leer mucho lo que pasa, estar informado. No quiere decir que uno tiene que tener la primicia, sino, estar informado de la actualidad que está pasando en el ámbito del básquetbol y ante cada trabajo que uno tenga que hacer, hay que prepararse. Hay que estar preparado de qué se va a hablar, saber con quién se va a hablar, conociendo al personaje que se va a entrevistar. Si es un partido, reunir información previa a ese partido. No hacemos periodismo solamente en el momento que dura un partido, sino que lo hacemos antes y después. Cuando los protagonistas, sean jugadores, entrenadores, árbitros, dirigentes, se topan con un periodista que ellos saben que sabe, lo respetan muchísimo más y cuando ven que no sabe, no lo respetan, no nos ganamos su respeto para encarar la responsabilidad nuestra. No tener su respeto, es casi una sentencia. De eso no se vuelve. También del público. Pero, si te preparás bien y con una ética de trabajo y profesional, de cómo ejercer el periodismo, el respeto del público te lo vas a ganar. El respeto de los protagonistas lo demuestra sabiendo de lo que habla y que tiene también ética de trabajo”.




