No importaba el tamaño o el color de la pelota. Los genios de distintos deportes estaban sumergidos una profuda desazón tras la muerte de uno de los mejores jugadores de básquet, no tanto de la actualidad en aquél entonces, como de la historia.
Estaba muy cerca de cumplirse un aniversario del fallecimiento de Drazen Petrovic cuando se dio la particularidad de un amistoso de fútbol entre Croacia y Argentina en Zagreb. Y como no podía ser menos, un súper popular Diego Maradona quiso visitar el cementerio donde yacía otro campeón mundial pero de una disciplina distinta.
El argentino fue acompañado por otro maravilloso jugador balcánico como Davor Suker aquel 4 de junio de 1994. Ambos habían sido compañeros en Sevilla, se conocían a la perfección, y tomaron la decisión de acercarse a rendirle un homenaje al inolvidable Petrovic.
Años más tarde, la madre del basquetbolista recordó la visita de Maradona y Suker. Así también destacó que el nacido en Villa Fiorito le confesó: «no se preocupe el genio de Drazen siempre estará vivo». Sin dudas, dos exponentes de los mejores en una situación que nadie hubiese querido hace exactamente 30 años.
Foto: Imagen de Reuters
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