Cumplió sueño. Con Anfield, junto a las leyendas, y con una ovación de los cuatro costados que le hicieron temblar el pulso al entrenador sueco que supo conducir las riendas de la Selección de Inglaterra durante el Mundial de Corea del Sur y Japón en 2002.
Sven-Göran Eriksson expresó al anunciar su enfermedad que le había quedado un objetivo por cumplir y era dirigir a los Reds. Por eso mismo, Jürgen Klopp y la dirigencia recogieron el guante y le dieron esa oportunidad en el encuentro de viejas glorias de Liverpool con su par del Ajax.
«Fue el club de mis sueños toda mi vida. Incluso cuando estaba en Inglaterra yo hinchaba por Liverpool pero no podía decirlo en ese momento» sostuvo el sueco que, en conferencia de prensa y en Anfield, reconoció que se le cayeron algunas lágrimas.
El propio Eriksson finalmente, emocionado pero a la vez sonriente gracias al fútbol que es sumamente terapéutico por donde se lo mire, remarcó: «Es un buen final terminar con Liverpool. No puede haber algo mejor que esto». Sin lugar a dudas, una vez más el deporte más hermoso del mundo demostró su lado totalmente humano.
Foto: Photo by OLI SCARFF/AFP via Getty Images
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