La muerte del mejor piloto que ofrendó el suelo brasileño caló hondo a nivel mundial. El dolor era sumamente profundo por la pérdida de Ayrton Senna más allá que un día atrás, en la clasificación, también había fallecido en un accidente Ronald Ratzemberger.
Senna era un ser humano excepcional, caritativo, bondadoso. Por eso mismo el recuerdo a tres décadas de su adiós terrenal se hizo presente en cada rincón del globo terráqueo. Incluso, Corinthians nunca dejó de homenajearlo cada vez que pudo en los partidos del Timao.
No obstante, un recuerdo ha sido inolvidable y sucedió un par de meses después de la muerte del piloto en el Gran Premio de San Marino. Con la tristeza aún a flor de piel, el pueblo brasileño tuvo un motivo para celebrar a mediados de julio cuando la Verdeamarelha ganó el título mundial en Estados Unidos 1994.
La Canarinha venció por penales a Italia y ganó por cuarta vez una Copa del Mundo. Justamente, a eso apuntaba el propio Senna que era tricampeón de Fórmula 1 y, con el paso de Mc Laren a Williams intentaba llevarse una cuarta corona para acercarse al récord de Juan Manuel Fangio.
Ayrton falleció sin poder lograrlo, aquél 1 de mayo de 1994 en Ímola. Sin embargo, el fútbol lo terminó consagrando al automovilista porque cuando Brasil ganó el Mundial salieron con una bandera al campo de juego que decía: «Senna, aceleramos juntos. El tetracampeonato es nuestro».
Foto: FIFA
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