El agónico gol de Samuel Chukwueze para empatar en Baviera quedará para la historia de la Champions League. El 1 a 1 en el Allianz Arena metió al Submarino Amarillo en semifinales del certamen europeo de clubes por excelencia. El sueño teutón quedó en el camino a dos escalones de la soñada final.
Aguantó Villarreal y tuvo su premio. Durante un gran tramo del pleito le cortó los circuitos al poderoso Bayern Múnich que recién consiguió igualar la serie en el arranque de la complementaria y gracias al histórico Robert Lewandowski. No obstante, en una contra, los españoles clavaron una estocada inolvidable.
Fue todo del dueño de casa durante la etapa inicial. La visita recién despertó ofensivamente un ratito antes del entretiempo con llegadas del neerlandés, Arnaut Danjuma, y con un intento aislado de Gerard Moreno. La posesión completa le pertenecía a los de Julian Nagelsmann aunque no tenían la llave para abrirle la puerta al argentino, Gerónimo Rulli.
Lewandowski puso el 1 a 0 a los seis minutos de la complementaria y ahí nacieron las esperanzas del Gigante de Baviera. Totalmente replegado, el conjunto de Unai Emery esperaba una réplica gloriosa o estirar el sufrimiento por media hora más en el sur de Alemania.
Los locales coqueteaban con el tanto del triunfo que los pusiera en semifinales del certamen continental hasta que, a los 43 minutos del segundo tiempo, llegó el contragolpe esperado por el Submarino Amarillo. Todos habilitados, en la ubicación ideal, Moreno tocó para Chukwueze y el nigeriano desató el festejo de la escuadra visitante.
Bayern Múnich, contra todos los pronósticos, quedó eliminado tempranamente de la Champions League. El batacazo lo dio Villarreal que había festejado en Castellón por 1 a 0 para luego asegurarse el boleto a la siguiente instancia gracias al agónico e inolvidable 1 a 1 en suelo bávaro.
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