El Viola recuperó la memoria en la última fecha de un campeonato en el cual le costó demasiado ser inteligente para cosechar alguna que otra unidad. Con un 2 a 0 frente a un Canario relajado tras mantener la categoría, ambos cerraron la temporada cumpliendo uno de los objetivos primordiales: evitar el descenso.
Flandria llegaba a Campana sabiendo que era la última función para muchas de sus piezas. Sin Williams Riveros, ya transferido a Temperley, también era hora del adiós a la dupla técnica que tan bien le hizo a la escuadra de Jáuregui. Y a pesar de la formidable tarea de Fabio Orsi y Sergio Gómez, esta vez no pudieron decorar su despedida. Villa Dálmine, derrotado en sus últimos cuatro partidos y que, en dos de ellos, recibió cinco goles, pudo reponerse para sumar tres puntos de oro teniendo en cuenta lo que se viene.
El primer tiempo fue de menor a mayor. La intrascendencia del principio fue mutando en un entretenido cotejo hasta irse al descanso con la ilusión de ver algo mejor. La más clara fue sobre el epílogo cuando Sebastián Matos no tuvo puntería de cara al arco defendido por Francisco Mastrángelo.
Así como el Canario no contó con la fortuna de irse al entretiempo arriba en el marcador, tuvo la mala suerte de arrancar la segunda mitad con un tempranero gol en su propia valla. Claudio López, como el «Piojo», sacó un zurdazo desde afuera del rectángulo mayor que batió la resistencia de Leonardo Griffo y marcó el 1 a 0 cuando iba un minuto. Lejos de retroceder, el Viola fue por más y a los 8 estampó cifras definitivas con una conquista de Pablo Burzio.
Villa Dálmine ganó 2 a 0 y pudo decorar levemente una floja campaña. Los tres puntos le servirán de mucho para la temporada venidera donde justamente pelearán por evitar el descenso con su última víctima del torneo. Sin embargo, a Flandria, el premio máximo le había llegado una semana atrás cuando se aseguró un año más de disputa en el Nacional B.