El Fortín defendió su diferencia con buenos argumentos y remató la serie a diez minutos del final con un nuevo gol de Julián Fernández. Vélez bancó las embestidas de un Talleres discreto y ahora buscará un lugar en la final mano a mano con Flamengo.
Talleres tenía la obligación de ganar para aspirar a quedarse en esta Copa Libertadores, sin embargo Vélez dejó siempre la sensación de tener la cosa más o menos controlada.
De arranque el Fortín golpeó con Lucas Pratto, sin embargo el gol fue anulado a instancias del VAR por una mano previa de Lucas Janson.
Talleres metió mucha gente en terreno rival pero tuvo enormes dificultades para darle un cierre contundente a sus ataques, muchos de los cuales terminaron atenazados por la seguridad de Lucas Hoyos.
Ya en el complemento la T intentó acelerar, logró ataques más profundos, pero cuando parecía que podía llegar a igualar la serie Vélez le metió un mazazo con el juvenil Julián Fernández.
El mismo pique que definió la ida, anotando el 3-2 sobre el cierre, definió también la vuelta recibiendo el pase en cortada para convertir con excelente maniobra; sentó a Herrera y tocó con seguridad al 1-0.
Vélez ganó por ser más preciso en los momentos calientes. Por el enorme esfuerzo de sus delanteros, con el capitán Pratto a la cabeza, por la sobriedad de Hoyos y el notable criterio de futbolistas como Gómez, Ortega, Perrone y Garayalde.
Logró una justa clasificación a semifinales, y ahora tendrá el enorme desafío de buscar la gran final ante la jerarquía de Flamengo.