La Copa América Centenario no deja de sorprender con ciertos resultados. Tras la temprana eliminación de Uruguay, a falta de un partido, se le sumó la de Paraguay y la polémica salida de Brasil con un gol hecho con la mano por intermedio de Raúl Ruidíaz.
La prensa de cada país se expersó ante el fracaso deportivo de sus seleccionados. El viernes los diarios orientales hablaron de la derrota de la Celeste ante Venezuela sintiendo con profundo dolor el momento vivido pero sin cuestionar a nadie. El diario «El País», uno de los más famosos, destacó la actitud de Luis Suárez que golpeó el banco de suplentes por la decisión de Oscar Tabárez de no agregarlo en la lista para que pudiese ingresar ante la Vinotinto. No obstante, seguramente fue la página principal de «La Diaria» la que mejor reflejó el momento al afirmar que el traspié «Nos quitó el sueño».
Más duro fue el diario guaraní Extra que sólo en la volanta destacó que la Albirroja había quedado fuera de competencia. El resto fue una gran imagen de un muñeco, emulando a Ramón Díaz, siendo propuesto como el Judas Kái de San Juan. Esta clase de símbolo es un ritual de venganza que se realiza en tierras paraguayas y apunta al «Pelado» como un gran candidato por parte de la gente para elegirlo como el gran culpable de la eliminación. De hecho la bajada hace eco de ello al nombrarlo como «el costoso técnico argentino» y el remate afirma que sería el indicado por la «desencantada afición deportiva».
Por último apareció el diario deportivo Lance. Los cariocas, más allá de enojarse con Olé de Argentina por considerar una provocación que se recuerde la mano de Túlio allá por 1995, fueron objetivos a la hora de explayarse. Bajo el título de «Lío», agregaron un decepcionante que es rutilante. Y luego aclararon que con un gol irregular de los peruanos, el elenco verdeamarelho quedó fuera de competencia en la primera ronda.
Sin lugar a dudas que la prensa ya empezó a jugar otro campeonato. La Copa América le dio lugar a la tinta y el papel. Por algo se dice que el periodismo es el cuarto poder.
