El Blanquinegro de Salamanca que milita en la tercera división del fútbol español estuvo muy cerca de sorprender a propios y extraños en la noche del miércoles. En el inicio de la contienda, cuando corrían los primeros 60 segundos, los de Daniel Ponz Folch estuviero muy cerca de anotarle a la entidad Culé.
Xavi no lo podía creer, se enojó, balbuceó algún insulto al aire y respiró aliviado después de la jugada vertical que organizó Unionistas y que, por milímetros, no terminó dentro del arco de Barcelona. Así comenzó uno de los últimos juegos de octavos de final de Copa del Rey.
Iba un minuto de contienda cuando Jorge Rastrojo cedió para Mario Losada que le ganó la marca a Jules Koundé. El francés quedó mareado, no sabía donde estaba la pelota, y su rival en un mano a mano con Iñaki Peña acabó rematando apenas desviado por el palo izquierdo.
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