Murió Juan María Traverso. El resto que se pueda decir, la historia que se pueda contar, no tiene sentido. Malabarista sobre cuatro ruedas, cabrón, apasionado, fumador. El astro de Ramallo falleció a los 73 años y el mundo del automovilismo perdió un ídolo.
Pocas personas en el mundo pueden ser amadas por dos opuestos. Llevado al fútbol, como si el «Flaco» hubiese sido héroe tanto en River como en Boca. Difícilmente de creer, de asimilar, y tal vez ese amor tanto por Ford como Chevrolet pudo ser compartido.
Seis veces campeón de Turismo Carretera, heptacampeón del TC 2000. Su último título se dio hace 21 años manejando un BMW en Top Race. Marcó distintas épocas pero fue eterno incluso hasta retirado cuando, ya adulto, quería enseñarle a los más chicos a comportarse dentro de una pista.
Dejó miles de anécdotas. Desde los insultos más divertidos del automovilismo argentino hasta victorias épicas con el auto en llamas o en tres ruedas. Así era él, no había grises. Si su presencia estaba en un autódromo, el show estaba garantizado.
Este sábado 11 de mayo, el deporte en Argentina se comió una curva. No frenó, siguió de largo, y se fue a dormir con la triste noticia de un adiós por esa enfermedad que merece ser recontra híper puteada como sólo el gigante de Ramallo sabía hacerlo. Hasta siempre Traverso. ¡Qué en paz descanses, Flaco!
Foto: Editorial Perfil
Be the first to comment