En su casa el equipo de Jorge Almirón volvió a ganar ante los de Gago que dejaron otra floja imagen. Goles de Payero (expulsado), Pol Fernández y Miguel Merentiel mientras que para la Acade anotó Nico Reniero.
El clásico que antecedía al Super para Boca y una prueba de carácter para el Racing de Gago que venía con unos cuantos golpes. La novedad de Luis Advincula más adelantado y la oportunidad para Luis Vázquez adelante.
Y los primeros 5 se notó que el Xeneize quiere dejar atrás todo lo sucedido porque arrinconó a su oponente a pura entrega. Así fue que se vio que Boca no iba a especular y buscó sangre desde el inicio porque fue agresivo con el peruano, Barco y Payero.
El primer grito llegó a los tres minutos tras un córner y en el rebote fue el ex Banfield que remató con alma y vida para el 1-0 parcial que lejos de conformarse fue por más y Advincula, peleó, se comió a su marcador para dejársela a Vázquez que no pudo definir pero si Pol Fernández que pisó el área con firmeza para el 2-0 en 5 del comienzo.
La Academia seguía conmovida y trató de reaccionar con Insúa que empujó del fondo más alguna intervención esporádica de Matías Rojas, el gran creador. Trató de no quemar todo el tanque en ese inicio que estuvo cerca de casi sentenciar porque dispuso de unas más para aumentar.
Todo el peligro que ofreció la visita fue con alguna pelota parada pero poco más. Boca disputó los mejores 45 en mucho tiempo y lo ganaba no solo bien sino con mucha autoridad en su campo, algo que se le reclamaba al equipo de la Ribera.
El segundo tiempo hizo variantes Gago con Reniero y Saliadarre. Otra actitud en búsqueda de un descuento para volver al partido. Tuvo dos cabezazos (el ingresado Reniero e Insúa) en ambos respondió correctamente Chiquito Romero.
Boca fue tomándose su tiempo y especulando con la diferencia. Mucho más accidentado y caliente porque de un choque volaron empujones y más. Una fuerte gresca que terminó con las rojas a Payero y Nardoni.
Dispuso tanto la pelota la Acade que con un golazo de Reniero se puso a tiro. Renació la esperanza racinguista y encima Villa se comió un gol con el arco vacío. Todo estaba en el aire. La gente de Boca empujaba y el colombiano que seguía con la mira torcida.
Y de tanto ir… Apareció Merentiel para el 3-1 de la calma final en la Bombonera que vivió un cierre a pura felicidad.