Tristán Suárez y Acassuso dieron un espectáculo espantoso sin llegadas de peligro, sin emociones y hasta sin corners. La expulsion a los cuarenta segundos de Luis Lopez influyó en las intenciones del Lechero que se quedó sin su referencia de área y encima le cedió el protagonismo a un Quemero sin ideas.
Los dos tiempos fueron un calco. Temprana expulsión y cambio de planes para Daniel Bazán Vera, técnico del local. Su hombre «estrella» dejó la cancha por una «fuerte» falta sobre un rival antes del minuto de juego. Desde ese momento no pasó nada. Sólo un acercamiento de Capasso por arriba del travesaño en la visita fue lo más peligroso de la tarde. Nada más ni nada menos.
Lo único emocionante del complemento fue la roja a Capasso por doble amarilla en el conjunto de Blas Armando Giunta. El desarrollo no cambió en nada. El dueño de casa se adelantó un poco más en la cancha aunque no demostró un buen nivel al igual que su rival de turno.
El empate fue cantado desde la expulsión de Luis López. No jugaron a nada en el 20 de octubre. Un bodrio y un horripilante duelo para el olvido entre Tristán Suárez y Acassuso. Un espanto animal.