El 2 de junio de 1993, un encuentro ante Mary Joe Fernández por los cuartos de final de Roland Garros marcó un quiebre en la carrera tenística de Gabriela Sabatini. Ese día, hace exactamente 27 años, la estadounidense remontó un partido increíble ante Gaby, incluyendo cinco match points en contra, y terminó imponiéndose por 1-6, 7-6(4) y 10-8 luego de más de tres horas y media de juego.
A medida que avanzaba en el certamen, Gabriela Sabatini se iba convirtiendo en la gran candidata para quedarse con la 92° edición del Abierto de Francia. Tras dejar en el camino a la eslovaca Radomira Zrubáková, la local Karine Quentrec, la alemana Bárbara Rittner y la búlgara Katerina Maleva, la argentina llegaba a los cuartos de final sin perder ningún set y habiendo cedido solamente trece games en su camino. La rival de Gaby por un lugar en semifinales, instancia a la que había llegado en cuatro oportunidades previamente, fue la nacionalizada estadounidense Mary Joe Fernández, con quien registraba hasta ese entonces un historial de 18 enfrentamientos con 11 victorias para la argentina.
Desplegando un tenis casi perfecto y una superioridad abrumadora frente a su adversaria sobre el polvo de ladrillo de la recientemente demolida Pista 1 de Roland Garros, Gabriela Sabatini se llevó el primer parcial por 6-1 en tan solo media hora de juego, estaba adelante 5-1 en la segunda manga habiendo apenas transcurrido 52 minutos de partido y todo hacía presagiar un desenlace inminente en favor de la tenista argentina y una derecha larga de la norteamericana dejaba a Gaby a un punto de las semifinales por quinta vez en su carrera.
Inesperadamente aparecieron los nubarrones. Una doble falta le impidió cerrar el encuentro y las dudas comenzaron a invadirla. Tras otro error con el saque y un winner de Fernández, se escapó el game y desde allí, todo se hizo cuesta arriba. Cuatro nuevos match points se esfumaron, el nerviosismo se apoderó de ella y como agua entre los dedos, se le escurrió la amplia ventaja que llevaba hasta caer por 7-4 en el tie break que dejaba el duelo igualado en un set por lado, aunque con una carga emocional y psicológica tremendamente pesada en la mochila de la argentina.
Más allá de las circunstancias y fantasmas que la rodeaban en esos momentos, con enorme hidalguía y algunos destellos de su inconmensurable talento, Gaby siguió batallando en un maratónico tercer parcial que se extendió por espacio de casi dos horas, sin embargo, terminó despidiéndose del torneo parisino al caer por un agónico 10-8 tras un preciso revés paralelo de Mary Joe Fernández sobre la línea. Hoy se cumplen 27 años de ese fatídico cotejo, un traspié de tal magnitud que marcó un antes y después para la mejor tenista argentina de todos los tiempos, un partido de esos que se denominan bisagra, pues desde entonces, jamás pudo recuperar plenamente la confianza, su juego se tornó inestable producto de tal fragilidad anímica y, en consecuencia, a menudo se percibía que ya no disfrutaba estando adentro de la cancha.
Con resultados adversos, un ranking que caía semana tras semana y enfrascada en una crisis de confianza que no lograba sortear, algo más de tres años después de esta increíble derrota, anunciaba su retiro del tenis, siendo frente a Jennifer Capriati en el torneo de Zurich , Gabriela Sabatini había disputado su último partido en el circuito. Sin duda, su figura se erige como un ícono insoslayable del deporte argentino, dejando tras de sí, una huella indeleble hornada por un juego exquisito técnicamente, un carisma poco común y una ética profesional y calidad humana excelsa, que además, desde los rígidos números, dejó como cosecha 27 títulos individuales, incluyendo el US Open y dos Masters, se colgó la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Seúl, alcanzó por largo período el tercer lugar en el escalafón mundial y dejó grabado memorables duelos ante grandes campeonas de la estirpe de Steffi Graff, Martina Navratilova, Chris Evert, Mónica Seles, Arantxa Sánchez y otras grandes jugadoras en una de las épocas más brillantes del tenis femenino.