Antes de empezar la Eurocopa, la decisión de borrar al histórico Sergio Ramos y no convocar a ningún jugador del Real Madrid generó algo de revuelo en el viejo continente. Más allá de eso, y pasando una serie de temporales, el elenco de Luis Enrique se metió en semifinales del certamen tras igualar 1 a 1 con los Navajos, en Rusia, y vencerlos por 3 a 1 en la tanda de penales.
España arrancó con el pie derecho y lo terminó de igual manera en San Petesburgo. Un rápido gol en contra de Denis Zakaria alegraba la jornada para La Furia que dominaba los piolines, tenía la posesión, pero en complementaria recibió un baldazo de agua fría de una Selección de Suiza que, por más que tuvo que defenderse por quedar con uno menos, le hizo frente a una de las potencias mundiales.
Iban 7 minutos del primer tiempo y, los de Luis Enrique, pusieron las cosas 1 a 0 en su favor. De un córner pasado de Koke llegó el zurzado de Jordi Alba que podía ir a un ángulo o tranquilamente a la tribuna. No obstante, y en el afán de frenar semejante misíl, Zakaria metió la pierda, descolocó a Yann Sommer e infló sus propias redes para desagrado de Vladimir Petkovic y su cuerpo técnico.
El resultado a su favor le daba a España paciencia, control del juego, poca acción de riesgo en ataque, pero tranquilidad en su retaguardia. No peligraba el triunfo hasta que Suiza, en una acción desafortunada de la defensa rival, emparejó el marcador. Un pelotazo a Xherdan Shaqiri derivó en un blooper de Pau Torres y Aymeric Laporte que se hicieron rebotar la redonda entre sí para que le quede servida al hombre del Liverpool de Inglaterra y no falle en el cara a cara con Unai Simón.
Los de Petkovic conseguían la parda casi sin inquietar a su rival, estiraban el asunto, pero se complicaban porque a los 32 minutos de la complementaria se fue expulsado Remo Freuler. De esta forma, tuvieron que aguantar casi tres cuartos de hora, con el alargue incluido claro está, para forza la definición de esta llave de cuartos de final a la tanda de penales.
Desde los once metros, ambos elencos intercambiaban conquistas y tiros errados. Rubén Vargas lo mandó a las nubes con la cosa 2 a 1 para La Furia, y los de Luis Enrique, en el último zapatazo, desataron la locura gracias al certero remate de Mikel Oyarzabal que venció a un Sommer que viajó para el palo opuesto y sentenció la historia en San Petesburgo.
Suiza, que había dado el batacazo tras eliminar a Francia desde los doce pasos, no pudo hacer lo mismo con el rival de cuartos de final. Y en Rusia, la España que llegó con dudas a esta Eurocopa, se metió entre los mejores cuatro del campeonato tras empatar 1 a 1 en los 120 minutos de juego y vencer a los helvécticos por 3 a 1 en la lotería de los penales.