Opinión.-
Hace 13 años, Marcelo Bielsa le ponía fin a su paso por la Selección Argentina. El motivo esta vez supo explicarlo simple y conciso: «crisis energética». El desenlace al mando de la albiceleste se dio luego de obtener la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas, primer logro a nivel fútbol en olimpíadas para el seleccionado. Criticado por muchos y bancado por tantos otros. El «Loco» Bielsa se ganó un lugar en la historia del fútbol argentino a base de sus extraños y polémicos métodos de analizar el deporte, pero, por sobre todo, por su impronta de juego.
85 partidos dirigidos, 56 ganados, 18 empatados y 11 perdidos le dan un crédito amplio a su buen paso por la dirección técnica de la Selección Argentina. Trabajo opacado y duramente criticado por la inesperada y decepcionante eliminación en primera ronda del Mundial 2002 disputado en Corea del Sur y Japón. Antes, en las eliminatorias, Argentina había mostrado un juego sólido, ofensivo, goleador y temido por los rivales. Catalogado como uno de los mejores equipos de la historia nacional, los números y el archivo no demuestran lo contrario: 18 partidos jugados, 13 ganados, 4 empatados y tan solo 1 perdido. 42 goles a favor y 15 en contra. Obviamente, Argentina había obtenido el primer lugar muy cómodamente con una diferencia de 12 puntos a Ecuador, relegado en segunda posición. Mientras hoy rezamos por asegurarnos un lugar en el repechaje, por aquellas épocas todo estaba finiquitado cinco jornadas antes del cierre eliminatorio.
Lo ocurrido en 2002 fue un quiebre a las ilusiones de los millones de argentinos que daban a la Selección Argentina como clara favorita -y con mucha razón- a levantar la Copa del Mundo. Como en tantas otras oportunidades el sorteo jugó a favor (basta con revisar las fases de grupos de todos los mundiales, incluso el de Brasil 2014), el grupo en Corea-Japón fue un obstáculo que se hizo imposible de superar.
El grueso del hincha argentino aún no comprende el tropezón. Pero todo tiene su raíz, no justificativa, pero si analizable futbolisticamente. Luego de ganarle a Nigeria (conjunto más importante de África por encima de Senegal, Sudáfrica, Camerún y Túnez), se perdió con Inglaterra 1 a 0 con aquel recordado gol de penal de David Beckham. Un equipo inglés estupendo, primero en su grupo en eliminatorias europeas, relegó a Alemania a jugar un repechaje y con figuras de índole internacional como Ashley Cole, Rio Ferdinand, Sol Campbell, David Beckham, Paul Scholes, Michael Owen y Nicky Butt, entre otros. ¿Mediopelo, no? La Selección Argentina perdió ante este equipo 1 a 0 con un penal y una polémica actuación de Juan Sebastián Verón. Lo peor vendría después. Suecia era el rival a ganar para avanzar a octavos de final. ¿Por qué? Porque era Suecia, sin renombre histórico, no era ni Alemania, ni Italia, ni Francia. Era Suecia, no importa como juega, ni quien juega, era Suecia, no se podía perder con Suecia.¿Cómo llegó Suecia a disputar aquella Copa del Mundo? Siendo primera en su grupo eliminatorio europeo con 8 partidos ganados, 2 empatados y ninguno perdido. Un equipo invicto. Pero no podes no ganarle a Suecia, no es Brasil ni tampoco es Holanda. Pensamientos, con todo respeto, muy chatos.
No es justificable el fracaso mundialista del 2002, ni mucho menos. Pero tampoco es afortunado caer en el fácil reproche hacia el entrenador. Todo tiene su porqué, solo falta investigar, analizar y argumentar las opiniones.
Cuando la debacle del ciclo Bielsa llegaba a su fin, Julio Grondona le dio otra oportunidad, y en la Copa América del 2004 en Perú no fue campeón por apenas 10 segundos. ¿Qué tan diferente habrían sido los pensamientos hacia Marcelo Bielsa, si Adriano no marcaba el empate en la final a los 93 minutos? No estaríamos diciendo que el último logro importante de Argentina fue en Ecuador 1993, sino que aquel campeón en Perú, dirigido por el Loco, fue un equipazo. Es fútbol, se perdió en penales y se diluyó al olvido. Otro fracaso. No se ganó, no importa lo realizado anteriormente. No interesa el penal fallado, se perdió. Bielsa es un fracaso.
El oro en Atenas 2004 fue como un premio consuelo. Gran equipo encabezado por unos jóvenes Carlos Tévez y Javier Mascherano, ganando de punta a punta el torneo y dándole el máximo logro olímpico en fútbol a la selección luego de 52 años. Pero claro, no interesa, lo que vale es el Mundial, y Bielsa se fue en primera ronda. Hoy, señoras y señores, no estamos clasificando a la Copa del Mundo de Rusia. Odiado por muchos y querido por otros.