Mario Alberto Kempes aprovechó la nota con el programa Líbero en TyC Sports para desmentir los dichos de que el Mundial de 1978 fue comprado por los militares. «Crea quien crea, le duela a quien le duela, que se coma los dedos aquél que no creyó en nosotros y sigue creyendo que ese fue un Mundial comprado y que mandamos barcos con trigo a Perú. Hicimos lo que teníamos que hacer, que era jugar al fútbol y tratar de sumar para llegar a la final», declaró el Matador y agregó: «Nosotros sabemos para quién luchábamos y por quién queríamos ganar. Lo que pasa es que la gente se confundió, estando quienes estaban en el poder, y se creían que jugábamos con un disfraz verde debajo de la camiseta. Nosotros fuimos a jugar al fútbol y, pasando lo que pasaba en Argentina, no sabíamos nada o casi nada, sólamente los murmullos».
La charla con el rosarino se trasladó hacia su fundamental aporte de goles en esa Copa del Mundo. «Son de esos goles que los recordás cada cuatro años porque los pasan cuando se acercan los Mundiales. Cada uno significó algo importante. Por ejemplo, el primero ante Polonia fue encontrarme de nuevo con el gol. Y los goles contra Holanda no sólo tenían los millones detrás mío que me empujaban y levantaban la pierna para llegar a esa pelota, sino que además significaban estar más cerca de poner a Argentina en un sitio que le correspondía. Siempre habíamos tenido buenas selecciones, pero no habíamos dado ese paso de ser campeones», recordó el ídolo argentino.
Nunca es tarde para callar las malas lenguas y Mario Alberto Kempes lo hizo con hechos en 1978 y ahora con palabras.