Se habían consagrado campeones tres fechas atrás pero ese equipo estaba en uno de los años más dulces de la historia riverplatense. El domingo 6 de abril de 1986, el Millonario fue a la Bombonera y venció al Xeneize por 2 a 0 con un doblete de Norberto Alonso. El festejo incluyó una vuelta olímpica en el recinto de su eterno rival y varios aspectos inolvidables.
Quedó para la historia, eternamente, como el encuentro de la pelota naranja. River se puso en ventaja apenas pasado el cuarto de hora en el mítico estadio de Brandsen 805 cuando el capitán «Beto» saltó más alto que el resto y con un frentazo dejó sin respuesta a Hugo Orlando Gatti y ante la atónita mirada de alguien que supo ser campeón con los de Núñez, Jorge Higuaín.
El 2 a 0 llegó cuando el Millonario estaba en desventaja númerica por la expulsión de Alejandro Montenegro. Más allá de todo, Alonso se encargó de ponerle la frutilla al poster con un tiro libre delicoso en el cual fue nula la repuesta del «Loco» Gatti. El delirio en las bandejas visitantes era total, y el mismo, se extendió con la vuelta olímpica de sus jugadores.
Pasaron 36 años de un partido consagratorio para River que ya era campeón local pero iba en el camino a alzar la Copa Libertadores de América y, más tarde, el título intercontinental ante el Steaua Bucarest de Rumania. Esos tantos del gran «Beto» fueron el prólogo de lo que más tarde terminaría sentenciando, en Tokio, el uruguayo Antonio Alzamendi.