El ídolo del Atlético Madrid se retiró del fútbol jugando en el club de sus amores en Argentina. La noche de un 8 de enero de 2005, en la calurosa Mar del Plata, se presentó Diego Pablo Simeone con la camiseta de Racing para jugar el clásico de Avellaneda en los ya desaparecidos torneos de verano. Aquel amistoso acabó en triunfo para la Academia por 3 a 1.
No fue un derbi más ya que el país entero esperaba por el regreso de quien había sido el capitán de la Selección durante varios años. Las expectativas eran muchísimas para reencontrarse con un hombre que de Vélez se fue al Pisa de Italia para transitar una década y media de éxitos en el fútbol europeo.
Bicampeón de América con Argentina, el «Cholo» también llegaba con pergaminos internacionales por sus logros en el Inter de Milan, Lazio, y Atlético Madrid. No obstante, el mediocampista se daba el lujo de calzarse la camiseta de sus amores, la que deseaba tener cuando era un infante y corría por las calles de Caballito sin imaginarse una carrera notable como deportistas.
Hace exactamente 17 años, Racing derrotó por 3 a 1 a Independiente en el clásico con goles de Gustavo Cabral, Diego Armando Barrado, y Martín Cardetti. La alegría de la gente de la Academia en la popular sur del José María Minella tuvo un condimento extra y fue la ovación a Simeone que transpiró la pilcha un par de temporadas hasta colgar los botines y empezar una nueva etapa tan gloriosa como la de su época como futbolista.