El Ciclón fue intimado ante FIFA por la deuda que mantiene con el elenco chileno tras no abonar parte de la trasnferencia de Paulo Díaz al fútbol árabe. Jorge Uauy, presidente de la institución trasandina, hasta detalló qué ofrecieron los de Boedo para intentar mermar los problemas.
El hoy defensor central de River Plate, fue una figura que le costó bastante dinero a San Lorenzo. El chileno llegó a Boedo en 2016 proveniente de Colo-Colo, aunque parte de su ficha pertenecía a Palestino. Tras una serie de negociaciones, el zaguero pudo arribar bajo pedido exclusivo de Pablo Guede (DT en ese entonces).
Dentro de las condiciones firmadas y demás, incluía una serie de cláusulas. En caso que San Lorenzo vendiera al jugador en más de cinco millones de dólares, debían darle una parte al club de Santiago de Chile. A su vez, el Ciclón no contaba con el 100 por ciento del pase, y debía compartir ganancias con Palestino.
Para intentar ahorrarse dolores de cabeza y ante una oferta del fútbol árabe, según fuentes extraoficiales, la transferencia costó cuatro millones y medio de dólares. Teniendo en cuenta que San Lorenzo contaba con el 50%, debía darle la otra mitad a Palestino. Aparentemente, este dinero nunca llegó a cruzar la cordillera, y después de un tiempo, los chilenos no se quedaron de brazos cruzados.
“San Lorenzo nos estafó. Nos enteramos por la prensa que habían vendido a Paulo Díaz”, explicó el propio presidente Jorge Uauy en dialogo con la Oral Deportiva. Asimismo, continuó acusando a la institución argentina que en la última charla que tuvieron, ofrecieron porcentajes de pases de juveniles.
Por su parte, el Ciclón no calló. A través de un comunicado oficial explicó: “Desde el inicio del reclamo, la dirigencia del CASLA ha mostrado su voluntad de abonar una determinada suma de dinero, aunque difiriendo del monto reclamado por Palestino ante la FIFA (San Lorenzo entiende que son dos millones de dólares los que deben y no 2.7 como reclama Palestino), motivo por el cual se ha apelado el fallo en el TAS. De allí que utilizar el término «apropiación indebida» para el caso, resulta inadmisible en el campo del Derecho, demostrando un desconocimiento ubicado en los límites de la ilogicidad jurídica. Resulta repudiable, pues, la falta de respeto en las agraviantes declaraciones que el nombrado ha canalizado siempre a través de un poco feliz vehículo de comunicación, terminando, en consecuencia, de dilapidar las negociaciones que él primero negó y, ahora, finalmente reconoce. Su mención al mal gusto resulta una lamentable apreciación subjetiva, que bien pudiera ser utilizada para quien reclama más de lo que le corresponde. Será el TAS, entidad a la que San Lorenzo con justo derecho y razón apeló oportunamente, el ente que termine de dirimir, entonces, este reclamo”.