Sebastián Torrico es un referente en el mundo azulgrana y eso es de público conocimiento. Sus voladas y atajadas enamoraron a más de uno en Boedo; hoy se cumple el aniversario de, quizás, la más importante de la historia y en consecuencia el título de 2013.
15 de diciembre de 2013. Noche calma, pero calurosa en Liniers. Una noche donde no corría mucho viento y donde la lluvia se sabía que no llegaría. Pero si aparecería la alegría de un grupo de hinchas que medio camuflados asistieron al Estadio José Amalfitani a alentar a su equipo que tenía altas chances de consagrarse campeón ante una cancha llena de gente que, si triunfaba, también se coronaría.
0-0 el primer tiempo y en Boedo se esperanzaban con quedarse con la Liga. Si San Lorenzo empataba con Vélez y si en el choque entre Newells Old Boys – Lanús tampoco había un ganador, el Ciclón festejaría su título n° 12 en la historia. La tensión se respiraba en el aire, y cada ataque del Fortín provocaba un ataque al corazón en cada hincha del cuervo que veía el juego desde su casa, o peor aún, de quienes estaban en la popular visitante (infiltrados claramente).
En el complemento, llegó la hora del héroe. Torrico, un arquero que llegó proveniente de Godoy Cruz para ser suplente en el equipo de Pizzi, terminó dejando boquiabiertos a muchos. Minuto 44. Allione quedó solo contra el arco y remató. Ramiro Cáceres, su compañero, quedó mirando absorto la jugada con intenciones de festejar como todo el pueblo velezano. Julio Buffarini y Mauro Cetto giraron su cabeza para esperar un milagro, la pelota los había pasado y quedaban dos opciones: entraba y el sueño terminaba; o se producía un milagro. Finalmente, Torrico sacó su brazo y la mandó al córner. El milagro sin dudas se hizo presente en Liniers.
San Lorenzo aguantó, logró empatar y sus perseguidores no se sacaron diferencias en Rosario. Gran parte del triunfo, fue del brazo salvador de Torri. Valió un campeonato y quizás se terminó convirtiendo en la atajada más determinante en la historia de la institución. El Ciclón volvió a gritar campeón luego de 6 años (la última vez en 2007 con Ramón Díaz en el banco) y se clasificó a la Copa Libertadores del 2014 (que luego encima conquistaría).

Mucha gente manifiesta que fue el campeón más pobre. De hecho, con tan solo 33 puntos obtenidos, estadísticamente lo es. Pero, ¿realmente importa? El Ciclón volvió a festejar, Boedo se descontroló y Torrico ratificó y dejó claro porque se encuentra defendiendo los tres palos de San Lorenzo.