Parecía una utopía. Pero San Lorenzo rompió el maleficio de tantos años aquel 13 de agosto de 2014 de la mano del Patón Bauza. Con un equipo que combinó experiencia y juventud terminó alzándose con la tan ansiada Copa Libertadores aquella noche en el Nuevo Gasómetro tras superar por 1 a 0 a Nacional de Paraguay con el penal de Néstor Ortigoza.
Sin dudas era la gran obsesión de todo hincha. El grande que faltaba quería el máximo trofeo a nivel clubes de América, y logró clasificarse a la edición 2014 tras coronarse en el Torneo Inicial 2013 en cancha de Vélez con aquel atajadón de Torrico sobre Allione en el final. Sin embargo, a poco de arrancar la pretemporada, el técnico Juan Antonio Pizzi tomó la decisión de irse a probar suerte a Valencia.
El objetivo de la dirigencia, encabezada por Lammens y Tinelli era claro: ganar la Copa Libertadores, y para ello buscaron un entrenador que tuviera experiencia en ese torneo. El elegido fue el Patón Bauza, campeón con Liga de Quito en 2008. Sin embargo el debut no fue bueno ya que cayó en el Maracaná ante Botafogo por 2 a 0. En la segunda jornada venció a Independiente del Valle con gol de Correa y empató 1 a 1 ante Unión Española con gol de Matos, ambos en el Nuevo Gasómetro. Esa igualdad complicaba las aspiraciones, que se vieron aún más negras cuando pierde en Chile, y le empata 1 a 1 en Ecuador (gol de Blandi) con un penal sobre el final.
El Ciclón dependía de un milagro en la última jornada, en donde debía ganarle y/o golearlo a Botafogo para pasar, dependiendo de lo que pasara en el otro encuentro. En una noche muy especial, los de Bauza derrotaron por 3 a 0 al conjunto brasileño con goles de Villlaba y un doblete de Piatti para avanzar como número 15 de los clasificados.
En aquella copa, todavía se emparejaban por rendimientos en la fase de grupos, y al Cuervo le tocó contra el poderoso Gremio, que fue el segundo mejor primero. San Lorenzo dio el golpe y lo venció por 1 a 0 con gol de Correa en la ida, y fue a Porto Alegre con ventaja. Sin embargo perdió en los 90 minutos y la definición se extendió a los penales. Una serie que quedó en el recuerdo porque Bauza no la vio, alegando el «para que la voy a ver si ya ganamos», los penales atajados por Torrico y el penal convertido por Buffarini para darle el boleto a los cuartos.
En dicha instancia se topó con otro brasileño. En esta ocasión fue Cruzeiro, a quien recibió en el Nuevo Gasómetro y también lo venció por 1 a 0 pero con el gol de Gentiletti. En la vuelta, el tempranero gol de Piatti le dio tranquilidad a una serie que terminaría 2 a 1 en el global a favor de los de Boedo.
Tras el parate por el Mundial de Brasil, el Azulgrana recibió a Bolivar por la ida de las semifinales, y le dio una gran cátedra de fútbol. Lo goleó por un categórico 5 a 0 con goles de Matos, Buffarini, Mercier y un doblete de Emmanuel Mas. En la vuelta, disputada en el Hernaldo Siles de La Paz, poco importó la derrota 1 a 0. Lo importante era que por primera vez, el Ciclón era finalista de la Copa Libertadores.
En la definición, se dio la única posibilidad para que el Cuervo pudiera definir de local: Nacional de Paraguay, el peor clasificado de la fase de grupos, llegó por el otro lado de la llave, y se verían las caras. En la primera final los de Bauza se adelantaron con el gol de Bauza, pero con el tiempo adicionado, los guaraníes lo empataron, y estiraron el suspenso a la noche del 13 de agosto en el Nuevo Gasómetro. En aquel partido de vuelta, San Lorenzo estuvo lejos de mostrar un buen nivel, pero con el gol de penal de Ortigoza le bastó para ganar por 1 a 0 así consagrarse por primera vez campeón de la Copa Libertadores.
Un título que todavía hoy se recuerda por ser el que cortó la racha de tantos años de sufrimiento en los hinchas azulgranas. Un título que quedará en la retina de todos, y que permanecerá por siempre en la memoria de los fanáticos