San Lorenzo y Huracán protagonizaron una nueva edición del clásico de barrio más grande del mundo. El encuentro fue muy atractivo, sobre todo en la segunda mitad, y terminó con un empate 1 a 1. Franco Di Santo había puesto en ventaja al Cuervo, mientras que Franco Cristaldo lo empató.
Con la necesidad de ganar llegaban ambos a este clásico, uno de los más importante del país. El Ciclón venía de dos derrotas duras en fila, y Dabove modificaba 7 jugadores pensando en este juego y la serie por la fase previa de la Copa Libertadores. Por su parte, el Globo también venía golpeado, con el técnico en duda, pero con la motivación especial de un juego como este.
En el inicio del primer tiempo fue superior el conjunto de Damonte en cuanto al juego. Sin embargo las situaciones más claras fueron del local. Uvita Fernández, en dos oportunidades tuvo el gol, pero en una salió desviada, y en otra Meza reaccionó de gran forma. Más tarde fue Ramírez quien aviso con un remate desde 35 metros que reventó el travesaño. Por su parte, el Globo tuvo su chance tras un error de Donatti que Silva intentó definir por arriba de Devecchi, pero sin suerte. Quien si pudo capitalizar un error rival fue Di Santo. Tras un córner en contra, ganó en el área local, y salió corriendo a presionar a Lozano, que intentó jugarla para Meza, pero dejó la pelota muerta para que el ex delantero del Chelsea la recoja, y tras correr todo el largo del Nuevo Gasómetro, eludió al arquero para definir con el arco a su Merced y poner el 1 a 0.
En el complemento, el Ciclón siguió generando situaciones como para ampliar la diferencia, a pesar de no ser muy superior en el juego, pero no estuvo fino en la definición. Por su parte, con los cambios que hizo Damonte, Huracán fue más peligroso, y llegó al empate: tras un centro desde la derecha, Torito Rodríguez soltó la marca de Cristaldo, que de cabeza la puso contra el palo para el 1 a 1. Con la igualdad, ambos tuvieron una chance para ganarlo: primero Braghieri ganó de cabeza, y Cristaldo la salvó sobre la línea, mientras que por el lado del Globo, Briasco se fue solo para enfrentar a Devecchi, pero se abrió solo, y en lugar de rematar, terminó cediéndola al medio sin encontrar un compañero.