Los dos peores equipos de la Conferencia Oeste (ambos en la última posición de la tabla con 9 puntos) se batieron a duelo en el Avaya Stadium. Ambos hicieron honor a la forma en que acostumbran sumar puntos en esta temporada: empatando. Ninguno logró levantar cabeza luego de varios encuentros sin conocer la victoria.
El equipo compuesto por los argentinos Daniel «Trapito» Vega, Cristian Espinoza y Andy Ríos (que ingresó en la segunda etapa), comandados por su compatriota Matías Almeyda en la dirección técnica, fue quien dominó el trámite del juego, muchas veces demostrando mas rapidez en lo colectivo que el rival (a pesar de ser los Colorado «Rapids»).
La primer emoción del encuentro llegó a los 57 minutos. El complemento arrancaba a puro frenesí. El lateral derecho de los Quakes, Paul Marie, forzó un desborde por la punta y logró una chance inmejorable de ponerse arriba en el marcador. Al ingresar al área, intentó un pase atrás pero encontró mucho más. El esférico dio en la mano izquierda de Vines, denfesor de los Rapids. Penal para el local: el histórico Wondolowski se hizo cargo de cambiarlo por gol a través de un toque suave a la red, ante un Yarbrough descompensado y jugado hacia su palo derecho.
A partir de este momento, el cotejo encontró su mejor versión. Los dos elencos se jugaron el todo por el todo, y esto se vio reflejado en el marcador. Los del «pelado» intentaron aumentar la diferencia en cada contraataque, dejando múltiples espacios atrás. Los oriundos de Colorado se acercaban cada vez más, pero nunca estuvieron tan cerca como cuando desde el banco, a los 64 saltaba a la cancha Kei Kamara.
Además, Braian Galván (el argentino de 19 años, ex Colón de Santa Fé), ingresó a los 75 para reforzar el mediocampo de Colorado.
El delantero originario de Sierra Leona, tuvo su noche en California. Cuando el partido se moría, a los 80 largos, los visitantes se toparon con un córner. Basset se encargó de realizar el envío al corazón del área. Daniel Vega salió en falso, y Kei Kamara cabeceó de pique al suelo para desatar el delirio de todo el plantel del equipo de Denver.