El Gigante de Baviera salió al mercado la temporada pasada buscando un atacante que pudiese suplir la ausencia de Robert Lewandowski. El campeón reinante de la Bundesliga encontró en una joya del Liverpool todas sus esperanzas aunque el romance duró tan sólo un año.
Si bien no se trataba de un nueve de área rutilante como podía ser el polaco, Bayern Múnich apostó por el senegalés y pagó 32 millones de euros. Su saldo fueron 12 goles en 38 partidos, por debajo de los 23 en 51 que venía de anotar con los Reds en Premier League.
El Gigante de Baviera, ahora apuntando a Harry Kane o Randal Kolo Muani, puso en vidriera al africano con quien tienen contrato hasta junio de 2025. Lo cierto es que un club de Inglaterra mostró interés por él y estaría dispuesto a negociar para llevárselo.
Sadio Mané entró en el radar del Newcastle que comenzó su armado pensando en la cuádruple competencia aunque, claramente, conociendo que por delante tendrá esa gran oportunidad de brillar en el continente llamada Champions League.
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