Nadie mejor que el Lila de Villa Soldati para describir lo que sería el fútbol que roza lo ideal. Como equipo dentro de la cancha, una máquina, pero afuera también lo es. El elenco de Norberto D´ Ángelo gana, gusta, golea, lidera la tabla de la Primera C pero a su vez se divierte demostrando la química que reina en el plantel que marcha en busca del sueño de un ascenso a la Primera B Metropolitana.
Sacachispas sumó 25 de los últimos 27 que hubo en juego en la C. En ese rango de nueve encuentros tan sólo le anotaron 3 goles y durante siete partidos, Hugo Acevedo, mantuvo la valla invicta. En el área opuesta los valores han sido otros: veinte gritos a favor en 810 minutos. Obtuvieron triunfos ante rivales de gran talla como Defensores Unidos de Zárate que viene con serias intenciones, frenaron a El Porvenir, y también se deshicieron de un Midland que compartía la cima hasta el domingo próximo pasado.
Sin embargo hay algo más detrás de todo esto. Algo extrafutbolístico por llamarlo de alguna manera. Porque si bien se sabe que, para lograr los objetivos, siempre es mejor un plantel unido, lo del Lila supera los límites. En primer lugar porque se trató de una escuadra que prácticamente ni se desarmó con respecto al torneo pasado. Pero también existe una cuota de felicidad que se puede notar día a día en el trato de los jugadores con la prensa y entre ellos mismos.
Las primeras alineaciones formaban para la foto con cinco hombres en la fila inicial y seis hombre algo hincados. Hasta ese momento nada fuera de lo común a excepción de una particularidad en la que nunca repetían el orden. Sin embargo, en la fecha 8, ante San Miguel, posaron rompiendo todos los esquemas: tres arriba y ocho abajo. Ño mantuvieron y sonrieron en cada foto como la picardía adolescente de saber que tienen todo el mundo por delante. Eso sí, después durante los 90 minutos del partido no desentonaron en lo más mínimo.
Así salieron las últimas cuatro fotos. No importaba si los flashes se disparaban en su casa, en Burzaco o en Libertad. Hasta que cambiaron. Maduraron su fútbol pero volvieron a sorprender con la alegría de esa gente que está feliz viviendo un presente extraordinario. Así fue que ante Argentino de Merlo se pararon tipo priámide. Este plantel juega, se divierte y no es arrogante. Sacachispas pregona el fútbol que roza lo ideal.