Es, sin dudas, un Mundial soñado para los locales. La incertidumbre que generó el conjunto dirigido por Cherchesov en cuanto a su funcionamiento en la previa hizo que el pasar a octavos de final casi fuera equivalente a levantar la copa.
Sin embargo, el partido inaugural fue el comienzo de un sueño que todavía no termina. Si bien hubo errores de planteo por parte de Juan Antonio Pizzi, DT de Arabia Saudita, y también de los jugadores asiáticos, hay que destacar el muy buen encuentro que realizaron los dueños de casa. Incluso cuando, en el inicio del match, su estrella, Fedor Smolov, se retiró lesionado, los de Cherchesov nunca perdieron la línea y lograron un resultado histórico para un arranque de una Copa del Mundo.
En ese cotejo comenzó a surgir una de las figuras del Mundial. Entrando desde el banco de suplentes en lugar de Smolov, el delantero del Zenit de San Petersburgo, Artiom Dzyuba marcó dos tantos y empezó a ganarse su lugar en el once titular. Y si, Cherchesov festejó los goles del atacante como si fuera propios ya que esto se puede considerar como un pleno del propio seleccionador que apostó por él y no por otras opciones.
La buena actuación de Dzyuba no fue sólo en el match inicial sino que ante Egipto, en lo que se consideraba “El Partido” para los rusos, el delantero marcó un verdadero golazo poniendo a su selección en los octavos de final.
Habiendo pasado el mal trago de la derrota con Uruguay, Rusia no tenía nada que perder ante la poderosa selección española. Pero, otra vez, emergió la figura de Dzyuba quien no sólo marcó el penal del empate sino que puso en aprietos a Ramos y Piqué, quizás los dos mejores defensores del mundo. Luego de su salida en el segundo tiempo, el cuadro ruso se encargó de mantener la igualdad con una buena táctica y así, en los penales, consiguió el pasaje a los cuartos.
Ahora, del otro lado estará Croacia, quien, en teoría, tiene mejores jugadores que Rusia. Sin embargo, los locales demostraron que pueden vencer a rivales fuertes y cuentan con el jugador sorpresa de la copa que es pura y exclusivamente un descubrimiento de su entrenador.