RUSIA 2018: UNA SEMIFINAL SIN CALOR NI COLOR

Las calles no son las mismas. La algarabía es otra. Ya no hay sudamericanos y las ciudades de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 perdieron el calor del fútbol. La noche previa a los partidos siempre es un buen parámetro para analizar la cantidad de hinchas de cada selección como también el mismo día del juego. Pero en San Petersburgo no hubo clima de semifinal. Las arterias de la Venecia del Norte no vieron a los franceses y belgas con la «locura» de un momento histórico.

Es verdad. Los argentinos estamos acostumbrados a otro tipo fiesta antes y después de la acción futbolística pero el color brilló por su ausencia. Por la noche, inexistente. Nada de griterío, menos camisetas. De día, escasos disfrazados y algunas banderas. Nada más. La llegada a la cancha se parecía más a un recital que a un encuentro tan importante de la Copa del Mundo. Sombreros, caras pintadas, todo tipo de cotillón en los fanáticos tanto de Francia como de Bélgica. Sólo eso. ¿Cantos? Poco y nada en la previa.

En las tribunas mejoró el ambiente. Cada equipo tuvo un sector determinado en las cabeceres. Eran pocos de los dos y están tan cerca. Por eso no se exagera en el halago hacia el público sudamericano. "Allez Les Blues, Allez Les Blues" fue el hit del puñado de fanáticos franceses junto con otros dos cánticos inentendibles ante la inmensidad del estadio Zenit Arena. Los belgas no se callaron y gritaron sus propias canciones pero en pocos momentos del partido.

El nivel futbolístico estuvo, sin dudas, a la altura de una semifinal aunque el color de los hinchas, que merecía una instancia de esta dimensión, no dio la talla. Mucha produccion y poco ruido.

Acerca de Francisco Alí 21439 Articles
Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.