RIVER: A 4 AÑOS DE LA RESURRECCIÓN

 – Un 23 de junio, pero del año 2012, River vencía en el Monumental a Almirante Brown por 2-0, gracias a los goles del «Rey», David Trezeguet. Tras 38 fechas de batalla constante, el Millonario lograba volver al lugar que le correspondía por historia: la Primera División. De la mano de Matías Almeyda en el banco de suplentes, y referentes dentro del campo de juego como Fernando Cavenaghi, Alejandro Dominguez, David Trezeguet, Leo Ponzio, entre otros, River cumplía el objetivo del ascenso. Vermouth Deportivo te invita a repasar todo lo que pasó aquel 23 de junio:

Luego de 37 fechas, River llegaba a la última jornada siendo el líder de la Primera B Nacional, delante de Rosario Central, Instituto y Quilmes. El Millonario venía de caer ante Patronato por 1-0 en Santa Fe, pero el triunfo de Chacarita en Rosario dejaba al equipo de Almeyda en lo más alto. River, con un triunfo ante Almirante Brown en su casa, conseguiría el gran objetivo de volver a la Primera.

En la semana previa al duelo, la polémica volvió a bordar el Monumental: en la última jornada como local, ante Boca Unidos, Gonzalo Saucedo fue apuñalado y horas más tarde, perdió la vida. El Comite de Seguridad se planteaba la clausura total del estadio, pero debido a la trascendencia del partido, sólo fue clausurada la tribuna Sivori Alta, más conocida como la popular.

En cuanto a lo deportivo, River salía a la «última batalla» formado con: Daniel Vega; Luciano Vella, Jonatan Maidana, Leandro González Pirez, Ramiro Funes Mori; Ezequiel Cirigliano, Leonardo Ponzio, César González; Alejandro Domínguez, David Trezeguet y Fernando Cavenaghi.

En la vereda de enfrente, y dirigido por un ex-Boca, Blas Giunta, la Fragata quería arruinarle la fiesta al local y salía al campo de juego con: César Monasterio; Federico León, Hernán Ortíz, Jesús Nievas, Ezequiel Garré; Iván Centurión, Sergio Meza Sánchez, Daniel Olmedo, Diego Cisterna; Jose Luis García; y Daniel Vega.

Con arbitraje de Alejandro Toia, comenzó el juego en el Monumental. En simultaneo, comenzaron los partidos de Instituto-Ferro en Córdoba, Desamparados (ya descendido) vs Rosario Central en San Juan y Guillermo Brown-Quilmes en Madryn.

En el Antonio Vespucio Liberti, el juego trascendía de manera pareja y con muchas impresiciones. River, nervioso por la obligación, se mostraba falto de ideas y sin llegadas de peligro al arco de Monasterio. El partido era una constante lucha en la mitad de cancha y los delanteros del equipo de la Banda no contaban con posibilidades de abrir el partido. El descanso llegaba y el resultado era de 0-0 entre River y Almirante Brown. Las noticias, y los goles, llegaban desde las otras canchas: Desamparados daba la sorpresa y vencía 1-0 a Rosario Central; Quilmes vencía por 2-0 a Guillermo Brown con doblete de Cauteruccio y, con el parcial empate de Instituto, estaba consiguiendo el ascenso a la Primera. Con los resultados hasta el momento, el Millonario y el Cervecero eran quienes lograban el boleto a la máxima división.

Tras el descanso, Matías Almeyda movía el tablero y enviaba a cancha a Rogelio Funes Mori y Lucas Ocampos en reemplazo de Fernando Cavenaghi y César Gonzalez. Pasando de un 4-3-1-2 a un 4-4-2, River buscaba más peso en ataque y un acompañante para Trezeguet, ya que el Mellizo era quien mejor se complementaba con el franco-argentino.

Y a los 4 minutos, los cambios le darían la derecha al «Pelado», cuando Leo Ponzio ganó en la mitad de cancha y envió un pelotazo para Trezeguet, quien tocó de cabeza para Funes Mori, que estaba en clara posición ilícita. El Mellizo le devolvió el pase con otro cabezazo, dejando en soledad al «Rey David», sacudiendo al arco con una sensacional volea, dejando sin nada que hacer a Monasterio y uniéndose en un grito, junto a todo el Monumental, de gol.

River hacía lo que tenía que hacer: ganar. Pero las buenas noticias seguían llegando desde los otros estadios, ya que Desamparados vencía por 2-0 e Instituto perdía 2-0 ante Ferro. El Millonario ganaba tranquilo su partido, ante un rival que no creaba situaciones de peligro para el arco de Vega.

A los 37 minutos del partido, Martín Aguirre -que había ingresado por el «Chori» Dominguez- fue derribado dentro del área sancionándose tiro penal. De la ejecución se hizo cargo Trezeguet pero, siguiendo con el maleficio (anteriormente habían fallado Cavenaghi ante Atlanta y Dominguez ante Patronato), no pudo convertir su segundo gol y Monasterio le contuvo el tiro.

Sin embargo, cuando faltaba un minuto para llegar a los 45, Funes Mori escapó por la izquierda y colocó un centro bajo perfecto para Trezeguet, quien sólo debió empujar la pelota y salir a festejar el segundo gol del Millonario. River liquidaba las acciones y sellaba el ascenso a la Primera División. Las lagrimas empezaron a caer en el banco de suplentes, con Almeyda, Cavenaghi y Dominguez a la cabeza.

Alejandro Toia marcó el final del partido y el Monumental explotó en un grito de alegría, mezclado con desahogo y alivio. River cumplía con su objetivo de volver a la Primera División. En un torneo durísimo, donde debió luchar y sufrir más de lo pensado, el Millonario se consagró como el mejor y subió de categoría, junto con Quilmes. Rosario Central e Instituto habían perdido sus partidos y debían afrontar los duelos de promoción. El festejo, a pesar de la controversia instalada que «River no podía celebrar un título de segunda», comenzaron dentro del vestuario. River resurgía de lo más oscuro de su historia y volvía al lugar del que nunca debió salir: la Primera.

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Nació en febrero de 1996 bajo el apodo de "Laucha". En sus jóvenes años se volcó al fútbol y al basket para convertirse en un erudito del periodismo deportivo. Dueño de una pluma intachable y de una madurez envidiable. Su cable a tierra está en Pergamino.