Los Txuri Urdines se hicieron gigantes y volvieron a celebrar un clásico después de un año y nueve meses. En la noche de San Sebastián, el equipo de Imanol Alguacil derrotó por 3 a 1 a los Leones de Ernesto Valverde para afirmarse en el tercer puesto de La Liga.
El derbi es siempre un partido aparte en cualquier latitud y longitud. Athletic llevaba tres sin perder hasta que se enfrentó a esta Real Sociedad que, tanto en Europa League como en el torneo local y la Copa del Rey demostró ser una verdadera maquinita.
El 1 a 0 llegó en una acción colectiva maravillosa. Mikel Merino combinó con Martín Zubimendi en búsqueda de un centro que despejó Dani Vivian. Iban 25 minutos del período inicial cuando Igor Zubeldía metió un pase largo de cabeza para Alexander Sørloth. El noruego la bajó, enganchó, se acomodó y definió ante Unai Simón.
Si la apertura del marcador era una delicia para Real Sociedad, el 2 a 0 se aplaudió de pie en Anoeta. David Silva dejó en claro que viejo es el viento y aún sopla con una asistencia bárbara para Takefusa Kubo. El resto fue una obra de arte del japonés que, con caño incluído, estiró la ventaja de zurda.
Athletic Club descontó rápidamente con un grito de Ohian Sancet que guardó el esférico contra el caño derecho de Alejandro Remiro. Así, el suspenso se adueñaba de San Sebastián para una complementaria que estaba completamente abierta.
No obstante, el andar del equipo de Alguacil hizo que el derbi quedase en casa. Al cuarto de hora de la segunda mitad, Yeray Álvarez cometió un penal y dejó a la visita con diez hombres. El encargado de sellar el asunto fue Mikel Oyarzabal desde los doce pasos.
Con un hombre de menos y ante un rival que leyó el libreto a la perfección, el partido se le hizo cuesta arriba a un Athletic que no logra afianzarse en puestos de competencias internacionales. El clásico vasco se quedó en manos de la Real Sociedad con un merecido 3 a 1 que le permitió seguir prendido en la lucha de arriba en La Liga.
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