RACING: A 49 AÑOS DEL ZAPATAZO DEL CHANGO

«¡Pegale, Chango, Pegale!» grito el eterno Humberto Maschio en el estadio Centenario de Montevideo. La Academia igualaba en cero ante el Celtic de Escocia en el partido desempate por la final de la Copa Intercontinental de 1967. Pasaron 49 años del bombazo de Juan Carlos Cárdenas que se incrustó contra el ángulo superior derecho del arco de John Fallon para darle el primer título mundial a un equipo argentino.

La ida de aquella serie se jugó un 18 de octubre en Glasgow. Los británicos se impusieron por la mínima diferencia con un tanto de su capitán, Billy Mc Neill. A dicho encuentro, el plantel de Racing se llevó a la vieja y recordarda «Tita» Mattiussi como agradecimiento por todo lo que ella hacía por los jugadores. Sin embargo, el adverso resultado, era la gran preocupación para un conjunto que debía dar vuelta la historia en Avelllaneda.

El Cilindro estaba colmado ese 1 de noviembre. El colegiado uruguayo, Esteban Marino, le puso un escollo más al sufrimiento racinguista que de sufrir conoce demasiado. Un penal a favor de los europeos puso en ventaja a los dirigidos por Jock Stein. La diferencia ahora era de dos tantos y a la segunda final le quedaban 70 minutos. Norberto Santiago Raffo, el «Toro», igualó antes de irse al descanso. El 2 a 1 que trajo paz lo hizo el santiagueño Cárdenas. El desenlace se estitraba tres días y en un estadio neutral. Uruguay era la sede escogida para tamaño evento.

Aquél 4 de noviembre poco se jugó al fútbol. El partido fue conocido como «La Batalla de Montevideo». La Academia, a pesar de la proximidad de los países y de los miles de hinchas que cruzaron el charco, fue completamente visitante en un Centenario donde la mayoría ansiaban el triunfo escocés. Se pegaron de lo lindo y el árbitro paraguayo, Rodolfo Pérez Osorio, repartió tarjetas coloradas por doquier. Antes de irse al entretiempo expulsó a Alfio Basile y el «Coco», con la viveza criolla, fue a buscar «al mejor de ellos», tal como contó mil veces, para sacarlo de quicio y que también lo acompañe a las duchas. Lo consiguió: afuera Bobby Lennox.

Para el segundo tiempo ambos estaban con diez hombres. Raudamente los británicos se quedaron con nueve porque echaron a Jimmy Johnstone. Después abandonarían el campo de juego John Hughes en el conjunto de Stein, y Juan Carlos Rulli en la escuadra de Juan José Pizzuti. Así terminaron nueve contra ocho en una contienda donde las miradas ya no pasaban por la pelota sino por el recelo hacia el oponente.

La copa la levantaron los de Avellaneda, el primer equipo argentino en ganar un título mundial. Iban 11 minutos de la complementaria cuando el «Bocha» gritó: «¡Pegale, Chango!». Y el remate de Cárdenas que duró poco menos de dos segundos desató un grito que hoy mismo, 49 años después, todavía se sigue celebrando.

Acerca de Marcelo Patroncini 17427 Articles
Nació en agosto de 1982. Leonino y soñador. Desde chico jugaba a ser periodista con la máquina de escribir que había en su casa. Amante del fútbol, la gastronomía y los viajes. En 2005 fundó Vermouth Deportivo junto a Fran Alí.
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