El Cervecero venció 2-1 al Gallito, que llevaba once partidos sin perder. Iván Colman y Matías Ruiz Díaz convirtieron los goles del triunfo y Gastón González había empatado transitoriamente.
Con paciencia. Así como construyó la jugada que desencadenó en el segundo gol, Quilmes sigue sumando. No se da por vencido y ya está expectante para poder meterse en el Reducido. Por la trigésima primera fecha de la Primera Nacional, venció 2-1 a Deportivo Morón y quedó a dos puntos de meterse en ese grupo.
Le costó, claro. Porque el Gallito se la hizo difícil. Le plantó un partido de igual a igual y protagonizaron un buen ida y vuelta. Y el primero en golpear fue el Cervecero, con un penal ejecutado por Iván Colman luego de que Damián Adín derribara a Axel Batista. Sin embargo, casi no pudo disfrutar la ventaja. Porque Rodrigo Moreira rozó (apenas un toque) a Mateo Levato que fue suficiente para que el árbitro sancione la pena máxima. Fue Gastón González y emparejó el marcador.
Desde ahí, intuían más de lo que concretaban. Estaba todo muy parejo. Esteban Glellel le sacó con el pie un cabezazo a Levato cuando ya transcurría el complemento. Apenas un rato después, llegó el golazo del local. La movió tranquilo, le llegó a Mariano Pavone, quien metió un pase fenomenal a Matías Ruiz Díaz y el defensor logró romper la paridad.
Quilmes sumó tres puntos importantes y mantiene la ilusión de meterse en el Reducido. Deportivo Morón no pudo sumar y perdió el invicto de once partidos, aunque aún no se baja de la pelea.