La decisión de suspender a Lionel Messi por un viaje no autorizado a Arabia Saudita continuó con la ausencia del argentino al primer entrenamiento de la semana. Horas más tarde, se dio a conocer que el padre del rosarino había afirmado que en junio marcharían de París y eso desató la furia de los ultras del Paris Saint Germain.
Agolpados en la puerta de la casa del ex Barcelona, los fanáticos del PSG entonaron canciones contra Messi. A todo esto, los rumores corrían que el campeón del mundo no volvería a vestir la camiseta del líder de la Ligue 1. Y después de un miércoles movilizado, el club se expidió.
El documento de la institución de la capital francesa manifestó: «Paris Saint-Germain condena en los términos más enérgicos las acciones intolerables e insultantes de un pequeño grupo de individuos, que tuvieron lugar el miércoles».
Así también, la misiva que fue escueta de palabras, sentenció en su segundo y último párrafo: «Cualesquiera que sean las disputas, nada puede justificar tales actos. El Club da todo su apoyo a sus jugadores, a su directivo y a todos aquellos afectados por estos comportamientos vergonzosos».
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