El fútbol volvió a dar una muestra de solidaridad fantástica y enorme. Sin importar rivalidades ni colores, sin rencores por ese penal que no pateó Osmar Miguelucci y que a la larga terminó condenando a los sur. El Granate, en su función solidaria y a través de su fundación, le donó al Calamar 600 kilos de papas para que el Marrón continúe ayudando a quienes más lo necesitan.
Platense había condenado al descenso a Lanús hace 43 años en el Viejo Gasómetro de Avenida La Plata. Eso, claramente es historia y también deporte. Lo lindo de esta historia es que las broncas podrán perdurar, las euforia dura 90 minutos, pero después, cuando realmente uno precisa del otro sabe que puede contar con su ayuda. Y así Lanús le tendió una mano a Platense.
El club de Vicente López cumplió con su función social para barrios carenciados pero así también para los deportistas de su institución. El lunes 18 de mayo por la noche se armaron cajas con alimentos para hacerle llegar a quienes transpiran la pilcha del Marrón. A principios de mayo, el Calamar a través una colecta, hizo donaciones para 20 familias que precisaban de la solidaridad.
Con carteles que decían «Gracias Fundación Club Atlético Lanús» y otros que expresaban «Platense es familia», los tubérculos que partieron desde el sur del Gran Buenos Aires viajaron hasta el norte del primer cordón del conurbano para continuar con ese trabajo silencioso, por amor a los colores, por enaltecer al deporte. Una vez más, cuando más se lo necesita, la pasión del hincha y el socio traspasa todo tipo de fronteras, de escudos, de colores. Y se tratan de noticias que son lindas de contar.