Hernán Mastrángelo tuvo una noche para el olvido en el Cilindro de Avellaneda. Por decisiones propias el partido se le fue de las manos desde el arranque cuando obvió sancionar una pena máxima para la visita y luego no le dio dos penales al dueño de casa.
Pocas veces, poquísimas, los dos equipos se van enojados con el árbitro en un mismo partido. Cuando ello sucede implica que su actuación no estuvo a la altura de las circunstancias y, en esta oportunidad, tampoco lo ayudó la tecnología.
En conferencia de prensa, el entrenador de San Lorenzo arremetió contra Mastrángelo y sostuvo: «¿Qué le faltó a San Lorenzo para ganar? Que le cobren el penal de Giay, el de Bareiro y que no echen a Rafa Pérez». Pero no todo quedó en las declaraciones de Rubén Darío Insúa.
Del otro lado, cuando fue el turno de Fernando Gago, el director técnico de la Academia dijo: «Hubo tres penales, uno para San Lorenzo y dos para Racing. En la expulsión, Hauche lo termina pisando, pero el jugador de San Lorenzo viene de atrás. Para el que jugó al fútbol, sabe que es imposible sacar el pie en ese momento».
Otra jornada de polémica en el VAR en la elite del fútbol argentino que, a su vez, mostró una cabina de tecnología completamente oxidada en lo material. Aunque, por lo visto, también en las comunicaciones porque de ninguna manera tantos ojos podrían haber evitado sancionar esas penas máximas.
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