
El amor entre el Xeneize y «O Rei» comenzó en una final que ganó el brasilero. Eran otros tiempos y el público sabía ovacionar el talento del rival. Así fue como Edson Arantes do Nascimento le dio la Copa Libertadores al Santos y recibió el cálido afecto del pueblo Azul y Oro.
Ese 11 de septiembre de 1963, José Sanfilippo abría la cuenta para Boca que se ilusionaba con conquistar América. Sin embargo, en la complementaria, empató Coutinho quien fue uno de los mejores compañeros que tuvo Pelé a lo largo de su vida.
Cerca del epílogo, «O Rei» pisó el área grande, se sacó una marca que siguió de largo y batió la resistencia de Néstor Errea para darle el bicampeonato de la Copa Libertadores al Peixe. No obstante, en suelo porteño, la gente del Xeneize apaludió al crack que ya había ganado dos Mundiales.
Años más tarde, cuando Diego Maradona brillaba en la ribera, la revista «El Gráfico» entrevistó al emblema de la Verdeamarelha que venía de colgar los botines en Estados Unidos. Allí, Pelé manifestó un cariño que llevaba mucho tiempo: «Quiero a Boca, a sus colores y a su gente».