Se fue uno de los máximos exponentes del deporte más maravilloso del globo terráqueo y los homenajes no tardaron en reproducirse en diversos sectores del planeta Tierra. En Zúrich, la casa madre del fútbol arrió todas las banderas de los mástiles a media altura por luto.
La muerte de Pelé caló hondo en propios y extraños. Edson Arantes do Nascimento no sólo fue uno de los mejores jugadores de todos los tiempos sino el único tricampeón en la Copa del Mundo. Su talento llevó a Brasil a conquistar la Jules Rimet, única presea que quedó en manos de un país.
FIFA, como órgano rector de este deporte, no dudo en poner las banderas de las federaciones asociadas a media asta. En Río de Janeiro, en el Cerro del Corcovado, el Cristo Redentor se tiñó con los colores de la Verdeamarelha. Y de cada esquina del mundo continuaron llegando los afectos más cálidos para «O Rei» que falleció este jueves a los 82 años.
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