El 18 de junio, pero del 2011, Martín Palermo jugó su último partido con la camiseta de Boca y el Xeneize perdió un futbolista irremplazable. ¿Cuántos delanteros pasaron por el club y cómo les fue?
¿Cómo se hace para ponerle un punto final a tu motor de día a día? Decirle adiós al fútbol debe ser una de las decisiones más difíciles que tiene un jugador y Martín Palermo no fue la excepción. El 18 de junio del 2011, el Titán, uno de los máximos ídolos del Xeneize, jugó el último partido de su gloriosa carrera ante Gimnasia en La Plata, eterno rival de su ciudad natal. Una decisión más que difícil no sólo por el hecho de cerrar una etapa importantísima en su vida, sino por lo que representaba para el club: un futbolista único.
Quizás fue el hecho de saber que había cumplido el gran objetivo de quedar en la historia grande del club en el que jugó más de 10 años o el querer explorar nuevos rumbos. Lo cierto es que el 9 de Boca decidió dejar de serlo. Una carrera exitosa en la que convirtió 236 goles, 13 títulos y montones de recuerdos como “el muletazo a River”, los dos goles al Real Madrid. Había tomado la decisión de cambiar el rumbo de su vida y encontrar una nueva pasión, esta vez detrás de la línea de cal. Y con ello, dejó un vació enorme en Boca, la otra cara de la moneda.
Claro, durante todo este tiempo, si había un puesto en el que los entrenadores y dirigentes no se preocupaban era el del 9 porque ahí estaba Martín, el indiscutible. Por eso, a partir del 19 de junio del 2011, Boca se puso manos a la obra para encontrarle un reemplazo a Palermo. Qué responsabilidad…
Mientras fue jugador, el Xeneize no tuvo muchos delanteros. Siempre estuvo él y algún otro que aparecía cuando, por alguna razón, no era titular. El Chipi Barijho, Mauro Boselli y Lucas Viatri fueron, quizás, los más reconocidos. Y, justamente, este último fue el que tomó la responsabilidad de reemplazarlo. Tras más de dos años siendo suplente, Falcioni le dio la chance de demostrar. Y acá arrancó una especie de maldición que pareció romperse por momentos.
Los números de Viatri a.P (antes de Palermo) eran muy buenos: 4.263 minutos repartidos en 87 partidos con 21 goles, lo que da un promedio de un tanto cada 203’. El chico de las Inferiores tuvo un buen arranque con el «Emperador» en el banco, pero luego de 11 encuentros se rompió los ligamentos, lo que dio comienzo a la danza de 9 en la que se registra
Al principio, fue Nicolás Blandi quien se quedó con el puesto a base de goles, pero el DT sabía que le faltaba un 9 y fue a buscar a Santiago Silva. El tanque tuvo un buen rendimiento, convirtiendo goles importantes, pero la salida de Falcioni y la llegada de Carlos Bianchi le quitó protagonismo. Entre 2011 y 2013, ellos tres fueron los que se prestaron el puesto, aunque ninguno se afianzó.
Ese mismo año llegaron a Boca, Claudio Riaño, quien no estuvo a la altura, y Emmanuel Gigliotti, el 9 elegido por el Virrey. El Puma tuvo un buen arranque formando una gran sociedad con Riquelme, pero, con el arribo de Andrés Chávez y Jonathan Calleri al club y la llegada del Vasco Arruabarrena al banco de suplentes, se fue desinflando. El fatídico penal errado frente a River en Copa Sudamericana fue la última gota de aire.
Mientras el ex Banfield alternó entre centro delantero y extremo, Calleri, luego de mucho tiempo, se pudo afianzar como 9 gracias a su gran sacrificio por el equipo, su capacidad goleadora y la gran dupla que formó con Carlos Tevez en los últimos seis meses del 2015, cuando fue vendido al San Pablo. En el medio tuvo que lidiar con los flashes de Daniel Osvaldo, quien tuvo un paso sin pena ni gloria e iba a volver más tarde con Guillermo Barros Schelotto. ¿El desenlace? Pelea en el vestuario y adiós.
Así, a mitad del 2016, Boca se encontraba con Tevez intentando hacer las de 9, aunque sin convencer. Allí llegaron Walter Bou y Darío Benedetto, el mejor delantero que pisó la Ribera luego del enorme Palermo. El Pipa, hincha fanático del club, lo tenía de ídolo a él y, por momentos, hizo que los bosteros no lo extrañen. Tuvo una increíble racha goleadora en todo 2017, pero apareció, otra vez, la maldición: ruptura de ligamentos en noviembre del mismo año.
A principios del 2018, llegó Ramón Ábila para reemplazarlo, un delantero muy diferente a Benedetto, sin el juego y las luces, pero con una capacidad goleadora impresionante. Aunque con un detalle: padeció de 10 lesiones en tres años, un número elevado.
El Pipa volvió a fines del 2018, pero no fue el mismo. Y a mediados del 2019 quiso tener una experiencia europea, por lo que Boca salió al mercado a buscar un 9 e incorporó dos: Franco Soldano y Jan Hurtado. El joven venezolano jugó sólo seis meses con Gustavo Alfaro y casi ni pudo adaptarse, aunque convirtió un par de goles. Lo del cordobés fue diferente: estuvo dos años, fue titular en muchas oportunidades, pero sólo convirtió cinco tantos. Un delantero más identificado por su sacrificio que por su aporte en el área.
Llegamos a 2021 y son 13 los delanteros centro que vistieron más de 10 veces la camiseta azul y oro. En el medio también pasaron cuatro jugadores con un puñado de partidos (Nicolás Benegas, Guido Vadalá, Mateo Retegui y Luis Vázquez) y estuvieron Mauro Zárate y Carlos Tevez intentando, por momentos, tapar ese huevo. Ahora, Román eligió a Nicolás Orsini para ser el número 14, habrá un 15 y, quizás, un 16. De tener un 9 indiscutido a incorporar uno por año y hasta dos en alguno. Por eso, Martín Palermo fue, es y será único.