Buffalo Bills busca revancha, su mariscal también; la temporada pasada quedaron a las puertas del Super Bowl, pero cayeron frente a Kansas City por 38 a 24 truncando el sueño y el objetivo de toda la franquicia. Hoy la realidad es diferente: elegido en la posición séptima en el Draft de 2018, Josh Allen sacó chapa en su cuarta temporada como titular y capitán y no dejó ninguna duda sobre el campo de juego; 30 puntos de diferencia frente a un rival que, luego de la partida de Tom Brady, se tuvo que rearmar nuevamente y luego de una temporada fallida, logró volver a la post-temporada gracias al buen desempeño del novato Mac Jones manejando los hilos del equipo.
Ya en los primeros minutos el mariscal de los Bills comenzó a dar señales de lo que iba a suceder: dos anotaciones y un balón interceptado ponían el resultado 14 a 0 con menos de un cuarto de hora de juego. Entrados en el segundo período, la diferencia se iba a incrementar aún más gracias al poderío ofensivo y a las variantes que tiene el equipo de Buffalo en ataque; la defensa visitante no estaba logrando el cometido de evitar los embistes de un equipo firme y compacto. Otros dos touchdown más consecutivos para poner el encuentro 27 a 0; solo hubo tiempo para que la visita anote un gol de campo para irse a los vestuarios con un resultado desfavorable y con poca previsión de recuperación.
La segunda mitad no iba a cambiar mucho, ni el resultado ni el desarrollo del mismo: casi igualados en puntos en el tercer período (7-6 para los Patriotas), en el último cuarto los locales ampliaron aún mas la diferencia gracias a otras dos anotaciones para culminar el resultado final por 47 a 17 y pasaje a semifinales de conferencia.