En los últimos diez años, San Francisco se convirtió en el escollo de los Packers en su camino al objetivo Super Bowl. En el año 2012, lo venció en las finales de conferencia por 28 a 24; un año siguiente, pero en ronda de comodines, se quedó con la victoria por 23 a 20. Año 2019, está vez la diferencia fue más abultada: 37 a 20 en un encuentro donde Green Bay se quedó nuevamente en la puerta del Super Bowl. Y este año, a pesar de ir en desventaja todo el partido, logró un gol de campo a falta de 4 segundos para finarlizar el mismo y quedarse con la victoria por 13 a 10.
Aaron Rodgers, posible MVP de la temporada y futuro jugador del Salón de la Fama, vuelve a estar lejos de la pelea por el premio mayor y sigue sin sumar un nuevo anillo a sus palmares. La nieve fue un actor secundario en un cotejo donde, mas allá que los locales siempre estuvieron arriba en el marcador, se desarrolló de una manera bastante pareja; sólo hubo dos anotaciones (una por franquicia) y tan sólo tres goles de campo. Inclusive, a falta de 5 minutos, la diferencia era de 10 a 3 para los Packers.
Pero todo se iba a desmoronar con una jugada fortuita: un mal despeje en campo local fue bloqueado por los 49ers y lograron obtener el balón para igualar el encuentro a falta de poco más de cuatro minutos.
Rodgers, con posesión, lanza un pase largo de manera innecesaria (raro en un jugador de tamaña experiencia) y no le quedó mas alternativa que ceder el balón a falta de 3 minutos. San Francisco manejó bien el reloj en los últimos minutos y segundos del encuentro y consiguió una victoria en los momentos finales que estaba para cualquiera.