St. James Park se vistió de fiesta para una gran victoria de Newcastle, que supo esperar para dar el golpe y venció por la mínima a Manchester City.
Guardiola apostó por un equipo alternativo, con varios habituales suplentes intercalados por algunos titulares.
El City tardó poco en imprimir su estilo sobre el verde césped, sin embargo Newcastle fue un equipo intenso, vertical, que achicó espacios y apretó líneas.
Esto genero por momentos un duelo gris, de vuelo bajo y con pocas situaciones.
La ruptura llegó en el tramo inicial del complemento, en ocho minutos, con Joelinton cruzando como una flecha en el ingreso por vértice derecho del área visitante.
El brasileño sacó el centro que viajó en paralelo a la línea de gol, superando una floja salida de Ortega Moreno y a la duda de Rico Lewis, que la dejó pasar por temor a desviar contra propia puerta.
Quien no dudó un segundo fue Alexander Isak, de gran presente, definiendo contra el arco desprotegido al 1-0.
Manchester City, que tuvo a Erling Haaland en el banco sin sumar minutos, pisó el acelerador conforme pasó el partido pero jamás tuvo un dominio claro, más allá de dispersas situaciones ofensivas que pudieron significar el empate.