NBA: GINÓBILI ES EL PUTO AMO

Dificilmente nuestros ojos puedan ver nuevamente una generación de deportistas que hayan generado tanto como los jugadores de la Generación Dorada; es mas, si uno se pone a revisar quienes fueron los medallistas dorados desde que se permitió a la NBA competir en los Juegos Olimpicos con jugadores profesionales, se puede apreciar que el plantel norteamericano ganó todos los títulos, a excepción de uno…

Oberto, Sánchez, Nocioni, Delfino y el resto, formaron parte de una historia sin igual que traspasó fronteras; es una realidad insoslayable que con el tiempo nos daremos cuenta de la magnitud de lo que se ha conseguido. Y dentro de todo ese contexto de victorias, Manu Ginóbili, el mejor basquetbolista (y deportista) de la historia de nuestro país. Por juego, por ascendencia, por reconocimiento, y se podrían enumerar muchos adjetivos más de él en cuanto a lo que significa para el deporte argentino en el resto del mundo.

La fuente inagotable de la juventud todavía vive en el, y en el partido que enfrentó a los Blazers dio muestras de su capacidad a sus 40 años (sisi, cuarenta años tiene): hizo 17 puntos en apenas 20 minutos y ni siquiera erró un tiro al aro. Es un técnico adentro de la cancha, es la extensión de Popovich entre sus dirigidos. No hace falta nombrar los titulos que ha obtenido en 16 años en la máxima categoría del basquet de los Estados Unidos; y el reconocimiento de sus pares, de rivales, y de tanta gente del mundo del deporte, para una persona de su edad no es moneda corriente.

Quizás sean sus últimos cartuchos, quizás sea su última temporada en la NBA… Da igual, él ya nos dió todas las alegrías posibles: es momento de disfrutarlo en lo poco que le queda antes de que cuelgue las zapatillas y no lo veamos mas en un rectángulo de juego.

Acerca de Matias Miano 324 Articles
Nació en febrero de 1982 con una pelota pegada al pie. Jugó toda su vida al fútbol. Antes de ser anotado en el Registro Civil, ya le decían «Tute». Gran asador. Fanático de La Renga. Virtuoso de la escritura. Por gente como él no es necesario ser periodista; sólo se necesita tener pasión por algo.