Newcastle daba el gran golpe en París, se metía en zona de clasificación y dejaba al Paris Saint-Germain al borde de la eliminación. Pero en el séptimo minuto adicionado Kylian Mbappé lo empató tras un polémico penal.
Las Urracas encontraron luz en apenas 24 minutos y con una mano de Gianluigi Donnarumma, quien dejó viva la pelota tras tiro frontal de Miguel Almirón; Alexander Isak olfateó sangre y empujó al 1-1.
Newcastle sostuvo su diferencia con cierta calma y una intervención decisiva de Nick Pope sobre Kolo Muani, pero todo cambió en el complemento.
PSG aceleró tanto en el dominio de balón como en las situaciones generadas. Lastimó por todos lados, pero le faltó una cuota de precisión, y también de fortuna, para consumar.
El reloj se hizo aliado de Newcastle ante un PSG que quería pero no podía, entre los reflejos de Pope y la mala puntería.
Pero durante el sexto minuto adicionado al complemento el juez fue llamado a revisar una mano que él no vio en primera instancia. Dembélé buscó el centro que pegó en el pecho de Livramento y luego en su mano, y tras escueta revisión Marciniak sancionó penal.
Dudoso, pero penal en fin. Kylian Mbappé definió con mucha jerarquía marcando el 1-1 que deja a PSG en zona de clasificación a una fecha del final.