Hacer historia en un club y quedar marcado en el recuerdo de los hinchas. Ese es el sueño que todo futbolista tiene al comenzar su carrera pero que pocos pueden llevarlo a cabo. Martín Andrizzi forma parte del selecto grupo que queda en la historia y con más de una camiseta, habiendose consagrado con Arsenal en Copa Sudamericana gracias a su gol, ascender con Belgrano y obligar a descender a River y subir con Sarmiento de Junin de la Primera B Metropolitana a Primera, entre otros. Vermouth Deportivo dialogó mano a mano con El Pájaro en un repaso de toda su trayectoria y cada uno de sus logros.
Vermouth Deportivo: Para empezar, quería consultarte por tu actividad fuera del fútbol: ¿Cómo estás llevando esta nueva etapa donde estuviste un tiempo como secretario técnico de Sarmiento y ahora con el fútbol Senior de Boca?
Martín Andrizzi: Sí, ya dejé hace poco más de dos años y tuve la experiencia de secretario técnico-mánager en el club Sarmiento y después siempre iba a ver fútbol con proyectos, como representación de jugadores o también ligado con el Senior de Boca. Uno que jugó tantos años a esto siempre termina ligado. Tengo el curso de técncio hecho pero, por un tema de vida, se hace más difícil estar yendo para distintos lugares. Quizás en algún momento “me pica ese bicho” y lo empiece a hacer pero por ahora, apunto a otros rubros del fútbol.
VD: Repasando un poco tu carrera, debutás en All Boys y en 1996 Boca se interesa en vos, año en el que realizan el fichaje pero no debutás en el Xeneize hasta el 2000, sino que primero pasás por Unión, Brown de Arrecifes y San Martín de San Juan. Cómo jugador joven, ¿pesaba en tu cabeza el ir a Boca o estabas tranquilo?
MA: Antes era muy diferente. Yo salí de un club como All Boys y para ir a Primera tenías que hacer un torneo extraordinario y, cuando llegabas ibas a un club “no grande”, intentabas despegar y recién ahí pasar a un grande. A mi me compra Boca y voy a préstamo a Unión. Las veces que volvía a Boca para entrenar había 40 jugadores y uno mismo sabía que se iba a ir. Me voy a Unión, no pude tener mucha continuidad, y de ahí a Brown de Arrecifes, donde terminé jugando pero no lo que yo quería por una lesión muscular de la que me costó recuperarme. En San Martín tuve un año muy bueno donde jugué todo el año, anduve muy bien, volví a Boca y Bianchi me dejó en el plantel con el que había ganado la Libertadores y para mí fue un sueño. Pasar de jugar el Nacional B al Boca campeón de la Libertadores con todos esos jugadores fue un orgullo.
VD: Teniendo a Bianchi como entrenador, jugando la Copa Mercosur y hasta pudiéndo marcar un gol ante Corinthians, ¿cuánto formó tu caracter como profesional el estar en Boca?
MA: Mucho. Con el paso del tiempo te vas dando cuenta lo que significa. En el primer semestre había jugado cerca de 10 partidos entre amistosos, Copa y campeonato, y en el segundo semestre iba a tener más chances, porque Carlos me lo había dicho pero me tocó una lesión donde estuve 4, 5 meses parado ya que tuve osteocondritis. Volví a jugar en Reserva y me surgió la posibilidad de ir a Estudiantes LP, con un técnico que me conocía y me había tenido en San Martín. Hoy por hoy, creo que fue una decisión errónea porque yo sabía, y que si te matabas entrenando y dejabas todo, iba a tener una chance con Carlos. Me fui y en Estudiantes no pude tener un año bueno donde además, se me juntaron cosas personales que son para olvidar. Pero bueno, el fútbol después te da recompensa…
VD: Siguiendo con la línea de tiempo, pasás por Arsenal, Lanús, de ahí a México y después a Banfield. Jugaste en los clásicos equipos del Sur pero la gente suele identificarte más con la camiseta albiverde. ¿Creés que te pudiste hacer un lugar en Banfield, teniendo una época buena donde también pudieron jugar Copa Libertadores?
MA: Lo que pasa es que en Banfield estuve mucho tiempo, casi 3 años, y jugamos esa famosa Copa Libertadores donde hicimos una campaña histórica. De ese equipo, Andrés San Martín se fue a River, Renato Civelli y Armenteros a Europa, Jesús Dátolo y Paletta a Boca, fue una gran camada de jugadores y un gran plantel y vivimos unos años muy lindos. En Lanús también tuve un buen año personal, aunque el equipo quedó en mitad de tabla pero tengo un buen recuerdo porque es un club muy ordenado ya desde el 2003-04.
VD: Y si hablamos de hacer historia, en Arsenal pudieron decorar con “la frutilla del postre” ganando esa Copa Sudamericana. ¿Sos consciente que quedarás en la memoria de todos los hinchas del Arse porque fue tu gol el que les dio el título?
MA: La verdad que son cosas que vivís y son inolvidables. Aparte ese partido lo vio todo el mundo y, hasta el día de hoy, voy por la calle y recuerdan ese partido, ese gol y me dicen: “yo no soy de Arsenal pero ese partido lo ví”. Fue un partido que para mí será inolvidable y emocionante, como para todo el club, para los chicos que estábamos en el plantel y para Gustavo Alfaro y su cuerpo técnico.
VD: Después te toca irte a Deportivo Quito en Ecuador, son campeones después de 40 años, y volviste para jugar en Belgrano, siendo protagonista de una de las hazañas más grandes del fútbol argentino y mandando al descenso a River. Con todo lo que significó hacer descender a un gigante en el Monumental, imagino que ese día tampoco te lo vas a olvidar…
MA: Eso fue algo histórico y también inolvidable. Más que nada, y te lo digo con una mano en el corazón, disfrutamos el ascenso de Belgrano porque era un club que venía muy sufrido con no poder ascender y en el semestre anterior habíamos estado en una situación crítica donde llegamos a estar últimos en la fecha 13. Después nos acomodamos, Chiche Sosa endereza un poco el carro y en enero llega Ricardo Zielinski. Ahí empezamos a ir de a poquito y nos encontramos entrando a la promoción y justo contra River. Fue algo que no esperábamos pero una vez que estabámos ahí había que jugarlo.
VD: A nivel logro, que es más difícil: ¿levantar la Sudamericana con Arsenal o mandar a River al descenso?
MA: Es muy difícil compararlo. Con Arsenal eramos la Cenicienta, el más débil y jugamos contra el San Lorenzo campeón de Ramón Díaz, el Goias de Brasil, Chivas de Guadalajara, River y América, y encima no ganamos nunca de local. Después en Belgrano veníamos muy mal, un desastre, empezamos a levantar y nos encontramos con River y nadie daba dos pesos por nosotros, aunque nosotros sabíamos que podíamos, estábamos muy bien pero nos enfrentábamos con River… Es muy difícil quedarse con un logro.
VD: De Belgrano pasás a Sarmiento de Junín para jugar la Primera B Metropolitana. ¿Cuándo llegaste imaginaste que ibas a vivir lo que viviste dos años después, teniendo primero el ascenso a la B Nacional y luego a la Primera?
MA: Cuando yo elijo ir a Sarmiento lo elijo por un pálpito que tengo porque me dejé llevar. Tenía ofertas para ir al Nacional B pero me llamó el presidente de Sarmiento, me ofreció dos años de contrato y yo, con 35 años, le dije a mi señora de irnos aprovechando que ella es de Arrecifes y queda muy cerca. Sentí que tenía que ir ahí y apenas llegué pudimos subir al Nacional B, donde ya había una diferencia importante respecto a la anterior categoría, en todo sentido. Y al otro año, haber ascendido a Primera fue un sueño. Hace 3, 4 años atrás pensar que Sarmiento podía estar en Primera era una locura.
VD: Con todo lo que pasaste en tu carrera, ¿se puede decir que Martín Andrizzi “dejó su semillita” en el fútbol argentino?
MA: Uno siempre trata de pasar por los clubes y dejar lo suyo. Lo más importante es, cuando dejás el fútbol, ir a tocar la puerta y que te reciban de buena manera. Eso es lo que siempre intenté. Haber logrado distintos campeonatos y ascensos me hace sentir muy privilegiado porque a muchos les cuesta conseguir algo y yo pude lograr cosas que me ponen en un lugar importante y te dan la posibilidad de vivir cosas importantes.