Manchester City de Guardiola dominó de principio a fin la semifinal ante el Urawa Red Diamonds de Japón, consumando un claro 3-0 que lo depositó en la final de su primer Mundialito.
Sin grises y con firmeza hizo su presentación el Manchester City en el Mundial de Clubes, dominando todos los principales aspectos del juego en Yeda.
Sin Haaland, desafectado, y con Matheus sumándose a la ofensiva el City dominó la pelota y generó algunas situaciones que llevaron peligro a la portería de Nishikawa, aunque sin quedar decididamente al borde del gol.
La tensión del cero se quebró a minutos del descanso, cuando Matheus continuó el ataque por derecha y sacó el centro bajo que Marius Hoibraten se metió involuntariamente contra propia puerta, en afán de despejar.
El City despidió le atapa inicial marcando, e hizo lo propio para recibir el complemento. Kyle Walker puso a correr a Mateo Kovacic por carril central, y el ex Real Madrid se metió al área para cruzar el derechazo a su primer gol en el club.
Enseguida, siete después, Matheus sacó el remate que Nishikawa rebotó dejando la pelota a posición de Bernardo Silva; el portugués definió con el zurdazo que, desvío mediante, infló la red para el 3-0.
Manchester City cumplió la más rigurosa lógica y ahora definirá el Mundial de Clubes ante Fluminense, en un nuevo duelo entre Europa y Sudamérica.