Sin dudas fue el día de Ignacio Díaz Peyrous en la tarde de Tapiales. El arquero de Muñiz buscó la última pelota cuando la diferencia en contra con Lugano era de un solo gol y se convirtió en el héroe del Rayo Rojo con la habilitación a Leonardo Gómez en el primero y un cabezazo propio y agónico en tiempo de descuento. El Naranja tenía todo resuelto en su casa con la gran actuación de Gabriel Pretti pero los dirigidos por Marcelo Laguilhon lo empataron (2-2) con la tenacidad de su guardameta.
Y la historia del primer tiempo fue toda para el dueño de casa que sólo sufrió con un remate de Michel Dell Arciprett que sacó Mariano Romero al córner. El 7 bravo -Gabriel Pretti- se encendió y los goles aparecieron para el local: primero, anotó con un disparo al palo más lejano y luego, cabeceó una bola con una pirueta en el área chica. El Naranja fue efectivo y complicó a un Rayo Rojo que no jugó bien.
Nada hacía pensar que la diferencia de dos goles por parte de los hombres de Adrián Tossi porque la pelota siguió en dominio de su equipo, las llegadas peligrosas fueron en el arco rival pero el fútbol es impredecible y la visita lo demostró con el protagonista menos esperado a siete minutos del final: el arquero Ignacio Díaz Peyrous ganó una pelota en los aires de Tapiales y lanzó una bola larga que dejó sólo a Leonardo Gómez para una corrida y definición para el descuento. Hasta ese momento no pasó nada raro. Una asistencia de un «portero» es algo que ocurre poco pero que no sorprende. Sin embargo, Nacho no perdió las esperanzas de una igualdad: en tiempo adicional fue a buscar un córner y cabeceó hacia la red ante la mala salida de Romero. Festejo de Topo Gigio y delirio en el plantel visitante.
Era cosa juzgada para Lugano pero el coraje del arquero de Muñiz cambió el desarrollo del juego. Una asistencia y un gol de cabeza del responsable de cuidar los palos del Rayo Rojo le arruinaron la tarde al Naranja. Fue el Díaz Peyrous.