El Tomba llegó a Buenos Aires con la idea de poder sumar puntos, en perspectiva a un posible descenso el próximo año, pero se encontró con un equipo Granate que desde el arranque del partido se lo llevó por delante y supo someterlo durante todo el juego, a pesar de que desperdició varias situaciones en las que podría haber ampliado la diferencia, pero con el triunfo pudo llegar al tercer lugar de la tabla de posiciones.
La intensidad de los dirigidos por Luis Zubeldía asombró al conjunto visitante que no logró mantener la posesión de la pelota y por lo tanto se acercó poco y nada al arco custodiado por Agustín Rossi; mientras tanto los locales profundizaron en cada uno de sus ataques y pusieron en aprietos varias veces al guardameta Rodrigo Rey, pero no fueron del todo precisos, por lo que costó mucho abrir el marcador y tras el silbatazo final, ambos equipos se fueron sin goles al vestuario.
Recién a la hora de juego, el mejor futbolista de la cancha, Marcelino Moreno recibió la redonda a dos metros de la medialuna del área y al estar sin marca pudo prepararse con tranquilidad y dar un preciso y potente remate a la pelota para mandarla directamente a la base del palo izquierdo para abrir la cuenta y desatar la fiesta en La Fortaleza, en la que los hinchas ya se preocupaban por la falta de gol.
Durante el resto del juego, Lanús cedió un poco de terreno para poder explotar la velocidad de sus extremos y así lo hizo. Presionó cada salida de Godoy Cruz para robar la pelota y correr con ella hacia el arco de Rey, pero aunque lograron obtenerla muchas veces, no pudieron marcar a pesar de haber estado realmente cerca varias veces. Así llegó el segundo y último gol con un penal que le cometieron al veloz Auzqui y que el goleador e ídolo del equipo, José Pepe Sand, cambió por gol para sellar el triunfo.