
Además de los 36 partidos sin derrotas, los Halcones Verdes le sacaron otro invicto con el que llegaba la Albiceleste al Mundial de Qatar
Aunque sigan pasando los minutos, el impacto que provocó el triunfo por 2-1 de Arabia Saudita sobre la Selección Argentina en el debut del Mundial de Qatar sigue siendo impensado. Difícil de imaginar en la previa. Por la confianza que había, la solidez que mostraba el equipo, la chapa de candidato, el invicto de 36 partidos sin perder y mucho más. Pero sucedió. Y así como se cortó esa racha, los Halcones Verdes le pusieron fin a otra estupenda marca con la que llegaba la Albiceleste.
Una buena parte de esa solidez que tiene, porque el paso en falso en el primer encuentro mundialista no tapa el camino del recorrido hasta llegar acá, se puede explicar por la seguridad que brindaba el triángulo defensivo que conforman Emiliano Martínez, Cristian Romero y Nicolás Otamendi. Justamente, con ellos en cancha, Argentina nunca había recibido un gol. Hasta hoy…
El encargado de ponerle punto final al contador fue Saleh Al-Shehri con un remate cruzado que el “Cuti” no llegó a bloquear y se clavó entre el palo y la estirada del “Dibu” a los 48 minutos del duelo. El primer golpe en el estadio Lusail y el comienzo de lo que terminaría siendo una remontada histórica.
Ahora bien, desde que jugaron por primera vez juntos ante Colombia por Eliminatorias, pasaron 836 minutos con el arco cerrado. Uruguay, Brasil, Paraguay, Perú, Italia y Jamaica no pudieron. Arabia Saudita sí, y le sirvió para llevarse tres puntos de oro para soñar con los octavos de final. También, provocó un cimbronazo en el partido, en Argentina y en el Mundial.