La Lepra perdía en Mendoza pero la diferencia era mínima. De hecho, el equipo de Martín Cicotello había generado dos ocasiones en la complementaria como para empatarlo. Y si bien terminaron perdiendo 2 a 0 con Platense, el pueblo de Independiente Rivadavia desató una fiesta muy cerca del epílogo.
Hay quienes creen que la interrupción por bengalas y humo azul pudo haber enfriado el andar local. Lo cierto es que ante semejante muestra de apoyo que venía de los cuatro costados en el Bautista Gargantini, ha sido todo lo contrario.
El pueblo de Independiente Rivadavia le puso calor a la noche cuyana y le dedicó su corazón a los colores. La pasión, una vez más, cruzó todo tipo de límites ya que más allá de alguna bronca en lo deportivo, el amor fue más fuerte con un club que arrancó la duodécima fecha de la Liga Profesional en puestos de descenso.
Foto: Imagen de TV
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