Europa

La ex directora general de la Federación de Francia rompió el silencio tras su despido: «No soy el monstruo que dicen»

Florence Hardouin fue despedida de la Federación Francesa de Fútbol y se lanzó a hacer el descargo en una entrevista con L´Equipe. A la ex directora general de la FFF le echaron por sus formas de trabajo y por la supuesta acusación de haber hablado con Zinedine Zidane por las espaldas de Didier Deschamps, el actual entrenador. El ex dirigente, que había denunciado por acoso moral y sexual al ex presidente de la entidad Noél Le Graét, se opuso a su despido y estaría reclamando una indemnización de más de 2.5 millones de euros.

EL RECUERDO DEL DÍA DE SU DESPIDO. «Salía de un almuerzo profesional, estaba en la calle y me enteré de mi despido por los medios. El choque emocional fue muy fuerte. No entendía lo que me estaba pasando. Tenía un dolor en el pecho, hacía calor. Como conozco bien mi cuerpo, rápidamente supe que era un poco grave. En urgencias me dijeron que tuve un infarto. Estaba devastada. La palabra infarto da miedo. Lo que voy a decirte puede ser una tontería, pero tenía miedo de morir. Inmediatamente pensé en mis hijos, mi familia, mis seres queridos»

LO QUE SUFRIÓ. «Sufrí un comportamiento inapropiado, comentarios inapropiados. No los desvelé al público en general ni a la prensa, pero le dije a mucha gente interna y externamente… Era demasiado pesado para cargar con ello, aunque pensé que era fuerte, que iba a resistir, que podría funcionar. Fue tan difícil que al final, mi cuerpo, mi corazón se rindió»

¿TUVO MIEDO? «En retrospectiva, sí. Debería haber tenido el coraje de decirlo más abiertamente o de denunciarlo a… Pero tienes miedo de denunciar esas cosas porque después… Porque quieres también tu puesto. Cuando estás solo, cuando te someten a una serie de cosas, comentarios o comportamientos inapropiados… En cualquier caso, tenía miedo. Si hablas demasiado…»

LOS ATAQUES. «Todos estos ataques me duelen mucho. También me acusaron de ir a ver a Zinedine Zidane para ofrecerle un contrato a espaldas del entrenador y de toda la Federación. ¡Pero no tengo el poder! Dijeron que yo era un monstruo. Es verdad, soy exigente. También es cierto que me planteé metas ambiciosas, pero me aseguré de que fueran alcanzables. […] Cuando tuve que tomar decisiones difíciles, las tomé. ¿Eso me convierte en una persona odiosa y brutal? Tengo defectos como todo el mundo pero, francamente, no soy el monstruo que se ha descrito»

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